El párroco de San Juan advierte de la «urgencia» de redactar un plan director para las obras

Un detalle de la cúpula de San Juan, andamiada y con riesgo de derrumbe en varios de sus elementos ornamentales. /  MARIO ROJAS
Un detalle de la cúpula de San Juan, andamiada y con riesgo de derrumbe en varios de sus elementos ornamentales. / MARIO ROJAS

La falta de financiación para la rehabilitación integral el templo deja «para el futuro» la recuperación de la cubierta original y del mosaico

ALBERTO ARCEOVIEDO.

Los tiempos se dilatan. El párroco de la basílica de San Juan el Real de Oviedo, Javier Suárez, advirtió ayer, en declaraciones a EL COMERCIO, la «necesidad» de redactar un plan director que prevea, «ante la falta de financiación» disponible para acometer la reforma integral del templo, los pasos a seguir durante los próximos años. Por el momento, el sacerdote se encuentra a la espera de la comunicación de la autorización de la licencia que permita la retirada del cimborrio de la cúpula central, la vidriera de transepto de la capilla de San Antonio y dos de los ángeles de piedra, todas ellas piezas irrecuperables y en riesgo de derrumbe, y del presupuesto final de los trabajos de la primera fase. «No voy a empezar nada sin saber cuánto nos va a costar», apostilló.

Pero no solo. En ese sentido, Suárez añadió, además, lo que él mismo denominó como un «clamor»: «Necesitamos la máxima colaboración posible». Según el párroco, «ahora disponemos de un total de 42.000 euros que han ido llegando al templo gracias a la solidaridad de los feligreses», relató. «Una señora se acercó una mañana a mi despacho con un sobre que contenía 4.000 euros, otro hombre ingresó 3.000 en nuestra cuenta bancaria y el resto son aportaciones más pequeñas, pero igual de necesarias», concluyó. A esto se sumará un crédito bancario que aún no ha sido solicitado. La restauración completa rondará los dos millones de euros.

Así, y de cara a «los próximos años» -del mismo modo que ocurrió con la Catedral de San Salvador-, el plan director de la basílica, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), incorporará la rehabilitación de todos los ángeles y del resto de elementos decorativos dañados, de la piedra de la fachada norte, la colocación de las cruces de hierro en la torre y encima del cimborrio, y la recuperación del sistema original de la cubierta de la cúpula (un mosaico, en origen) y de la techumbre original, entre otras actuaciones.

Hace ocho meses saltaron las alarmas: la cubierta y los elementos ornamentales exteriores del templo estaban dañados y con riesgo de caída. Suárez empezó de inmediato a tramitar todo para arreglar los desperfectos y en diciembre se instalaron los andamios en la fachada trasera, que no serán retirados hasta el final, pero el proceso electoral afectó a la autorización. El Ayuntamiento primero no envió la documentación a la Consejería de Patrimonio y después los técnicos regionales no resolvían el expediente.

Desde el área de Urbanismo del Consistorio, por su parte, confirmaron que los trabajos se realizarán de «manera inmediata» y durarán «dos semanas» una vez determinado y entregado el presupuesto.