Los tesoros militares e históricos que guarda la Delegación de Defensa en Oviedo
'Cultura cercana' ·
Un grupo de personas visitan la Delegación de Defensa para conocer el edificio y los fondos culturales y militares que alberga la sede de la plaza de EspañaLa Delegación de Defensa de la plaza de España de Oviedo guarda en sus vitrinas, ventanas y cajones verdaderos tesoros de la historia militar y armamentística que se crearon en la factoría de La Vega.
Dentro del programa 'Cultura cercana', la Universidad de Oviedo y el Ministerio de Defensa ofrecieron una visita guiada a la Delegación de Defensa. Las 14 personas que acudieron pudieron disfrutar de las explicaciones, tanto del comandante Jesús María Pina como del doctorando de Historia del Arte y colaborador reservista, Isaac Cuello, sobre lo que se puede ver en la delegación. Entre otras joyas, las vidrieras diseñadas por el genial pintor asturiano, Paulino Vicente, las piezas de la Escuela de Aprendices de la Fábrica de Armas de Oviedo y los restos de la fusilería que se sacó de la factoría cuando cerró al principio de la segunda década de este siglo y que mantiene en perfecto estado de revista el reservista Jesús Andrés Suárez Martínez.
La entrada a la Delegación de Defensa ya impresiona con la presencia de dos cañones de montaña Krupp (Essen, Alemania) del modelo 1896 del calibre 75 milímetros que reciben a los visitantes.
Las vidrieras que jalonan los tres primeros pisos «están diseñadas por Paulino Vicente en nueve paneles de mucha complejidad técnica y muestran tres realidades distintas», explicó Isaac Cuello. Y añadió: «Son de tres colores: Amarillas, en la plata baja, que muestran la actividad de los Tercios de Flandes; azul en la primera planta, dedicados a las instituciones civiles y religiosas; y rojo en la segunda planta, asociadas con la sangre y la guerra».
La visita continuó por la parte de la formación profesional que se daba en la fábrica de La Vega, cuyo mejor estudiante recibía el premio General Elorza y una caja de herramientas «con la que, sumada a su capacidad técnica ganada como alumnos de la Escuela de Aprendices, se podían ganar la vida por el mundo con el sueldo de un ingeniero».
La Delegación de Defensa abrió sus puertas ayer al público, como hará durante muchos jueves en el año, para mostrar sus tesoros y su riquísima historia.