Patricia González
Patricia González prioriza también solucionar la falta de servicios básicos como saneamiento e internet
Patricia González, alcaldesa de barrio de Tudela Veguín desde diciembre de 2024, representa la voz de una de las zonas rurales con más historia ... y, a la vez, con más desafíos de Oviedo. Su labor se ha centrado en anexionar las demandas de sus vecinos y el Ayuntamiento, al que le pide más celeridad y recursos. Desde el arreglo de caminos intransitables hasta la eterna promesa del centro social, González lucha por revitalizar un pueblo que se resiste a caer en el olvido.
–¿Qué balance hace de estos primeros meses?
-El balance es positivo. La gente de momento está contenta. Mi labor es más o menos una continuación de lo que ya veníamos haciendo en la asociación de vecinos: escuchar a la gente, entender sus necesidades y tratar de darles solución. No es una labor nueva para mí, sino un desarrollo de lo que llevamos haciendo mucho tiempo.
–¿Cuáles son los problemas más urgentes que le trasladan los vecinos?
–Ahora mismo, sin duda, los caminos rurales. La verdad es que están bastante mal, sobre todo en las zonas más apartadas como La Faya, El Peri, Naves o La Pandiella. Necesitan reparación y asfaltado urgentemente. Esto no solo dificulta el día a día, como el acceso a las fincas, sino que se convierte en un riesgo. Imagínate que alguien se pone enfermo y tiene que subir una ambulancia por esos caminos... El Ayuntamiento ha iniciado un contrato de tres años para el arreglo de estos viales, así que esperamos que empiece a funcionar y se vayan haciendo las cosas.
–Uno de los temas históricos es la reforma del centro social. ¿Hay avances?
–Sigue exactamente igual lamentablemente. Llevamos peleando por esto desde 2010. La última vez que hablé con el concejal Nacho Cuesta me comunicó que la intención es incluir la obra en los presupuestos de 2026, financiada con el remanente. Pero el problema es el tiempo. La obra necesita seis meses, más tres de licitación. Para que se pueda hacer dentro del año, los presupuestos tendrían que estar aprobados como mucho en febrero. Estamos jugando contra el reloj. Es una reforma necesaria; el edificio no tiene ascensor y hay muchos usuarios de avanzada edad a los que les cuesta subir escaleras. Esto limita la asistencia a actividades como la lotería familiar de los jubilados. Además, la sala donde se hace pilates tiene mucha humedad, y personas con problemas respiratorios o alergias no pueden acudir.
–¿Se sienten olvidados en la zona rural?
–Sí, esa es la lucha de años. Que se dé más visibilidad a la zona rural y que se nos tenga en cuenta más allá del periodo de elecciones. Al final, también somos Oviedo. En mi caso, siento que mis peticiones son escuchadas y la comunicación con el Ayuntamiento es fluida, pero una cosa es escuchar y otra es ejecutar. Algunas cosas se solucionan, pero otras quedan pendientes. Yo no tengo poder de decisión, solo puedo trasladar las necesidades.
–La despoblación es el gran reto de la zona rural. ¿Cómo afecta a Tudela Veguín?
–Es el principal problema como en todos los pueblos. Hemos ido perdiendo población progresivamente. Ahora mismo no creo que lleguemos a los 700 vecinos censados, cuando hace años superábamos los 2.000. Para recuperar gente, necesitamos mejorar los servicios en las zonas más apartadas. Todavía hay lugares pendientes del saneamiento o con una conexión a internet deficiente, y eso es algo que la gente tiene muy en cuenta a la hora de comprar una vivienda. Si tuviéramos esas necesidades cubiertas se vendería mucho mejor. En el núcleo urbano sí se están vendiendo y alquilando casas, muchas a gente de fuera, pero en las afueras está todo más parado.
–Ha mencionado nuevos vecinos. ¿Se integran en la vida del pueblo?
–Hay de todo. Han venido algunas familias asturianas, pero también mucha población latina, atraída porque las viviendas y los alquileres aquí son más baratos. El pueblo está muy bien comunicado, tanto con Oviedo como con Langreo. El problema es que mucha gente trabaja fuera y prácticamente solo vienen aquí a dormir.
–Hablando de vida en el pueblo, ¿qué papel juega el legado de Tino Casal?
–Es nuestro principal atractivo turístico. La gente viene a visitar la sepultura de Tino Casal, a ver su casa natal y el mural que hay pintado en su honor; sobre todo en verano y con buen tiempo, se nota la afluencia de gente.
–¿Cuál sería su proyecto soñado para Tudela Veguín?
–Haría todo lo que pide la gente. Arreglaría de una vez el centro xSocial, repararía todos los caminos y accesos en la zona rural y cubriría las canchas deportivas, tanto la del parque de la piscina como la del colegio. Esto nos permitiría organizar torneos y actividades para las fiestas. También intentaría que la biblioteca abriera más días, porque ahora solo lo hace los miércoles cuatro horas. Y por supuesto, buscaría la forma de rehabilitar edificios históricos como el antiguo cine Price para darle un uso cultural, quizás como un museo dedicado a Tino Casal o un espacio para actividades.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión