La perrera recibe 40 animales al mes en verano

'Lujan' dejándose mimar por la trabajadora Marina Puche. /  FOTOS: MARIO ROJAS
'Lujan' dejándose mimar por la trabajadora Marina Puche. / FOTOS: MARIO ROJAS

El 40% son adoptados, el 15% recuperados por sus dueños, mientras que el resto «quedan aquí de por vida» 250 perros, 30 gatos y una coneja esperan una familia que les acoja

SANDRA S. FERRERÍAOVIEDO.

Cuando un coche se acerca al Albergue de Animales de Oviedo, en La Bolgachina, los ladridos le reciben. Tras sus puertas, 250 perros esperan que alguien les recoja y dé un hogar. No son los únicos, con ellos conviven ahora 30 gatos y una coneja.

A la perrera, regentada por la clínica Quirós desde hace dos años, llegan «por disposición administrativa, por disposición judicial o por disposición policial», tal y como explica Eva Rodríguez, responsable de adopciones.

Principalmente, los animales terminan en sus manos tras ser encontrados por la Policía en la vía pública, bien porque han sido abandonados o bien porque se han perdido. 'Abel', por ejemplo, es el perro mestizo de pastor alemán que apareció abandonado en una nave de Almacenes Industriales, con una enorme y sangrante herida junto al hocico; 'Reyes' fue hallada atada a un banco de La Corredoria; la pareja de grifones 'Justino' y 'Justina' caminaban sueltos, sin dueño, por Fitoria. Todos ellos siguen viviendo en el Abergue. Nadie los ha reclamado.

También hay casos en los que los perros escapan de su casa. Es posiblemente lo que hizo la pitbull 'Lujan', que apareció en la carretera de La Manzaneda arrastrando una cadena gruesa y pesada. Ella sufre ansiedad y estrés por verse encerrada en las perrera.

Desde este servicio, no se cansan de hablar de la importancia del microchip. «Nadie vela porque los perros lo lleven», aseguran. Así, siete de cada diez que llegan a La Bolgachina no los tienen, aunque es obligatorio por normativa.

«No todos los perros que se recogen son abandonados, sino que algunos se han perdido y sus dueños no se molestan en buscarlos. Como no tienen chip nosotros no podemos buscar al dueño», explica Rodríguez. Los 250 perros que actualmente se encuentran en el Albergue esperan tener la misma suerte que han corrido otros como 'Nicolás'. Un pastor alemán que, pese a ser adulto, recibió muchas solicitudes de adopción. «Lo recogimos en un contenedor de basura, estaba en un saco y había sido apaleado».

Las cifras son altas. Desde mayo hasta octubre, coincidiendo con el verano, el Albergue recibe 40 animales al mes. Cantidad que se reduce a la mitad el resto del año. De ellos el 40% son adoptados, el 15% recuperados por sus propietarios y el resto «quedan aquí de por vida».

Una parte fundamental de la perrera son los voluntarios que entraron en una bolsa del Ayuntamiento. Son 30 las personas que van al recinto, sacan a los perros, los cepillan y les dan cariño.