Poesía y pintura para Mar Úrculo

Numerosas personas acudieron ayer al homenaje de la bibliotecaria de Ciudad Naranco, Mar Úrculo. / MARIO ROJAS
Numerosas personas acudieron ayer al homenaje de la bibliotecaria de Ciudad Naranco, Mar Úrculo. / MARIO ROJAS

La biblioteca de Ciudad Naranco acoge un homenaje por su añorada bibliotecaria, que era «la sonrisa, la calma y laamabilidad»

ALBERTO ARCE OVIEDO.

'Los dioses no tuvieron más sustancia / que la que tengo yo. / Yo tengo, como ellos, / la sustancia de todo lo vivido / y de todo lo por vivir'. Con estos versos del incombustible poeta Juan Ramón Jiménez, Alberto Martínez, actual bibliotecario de Ciudad Naranco, quiso homenajear la figura de su «queridísima» amiga María del Mar Úrculo, que falleció el pasado 27 de diciembre tras una larga enfermedad, en una emotiva velada que tuvo lugar ayer en su «casa»: la biblioteca.

«Un acto improvisado», dijo Martínez; una reunión de todos cuantos la quisieron en vida y aún la añoran, sin más institucionalismo que el del «propio sentimiento», argumentó. Un detalle, en última instancia, de recuerdo a la siempre sonriente bibliotecaria durante veintitrés años de Ciudad Naranco.

No obstante, sí que hubo presencia institucional. Mercedes González, concejala de Educación del Ayuntamiento de Oviedo, asistió al encuentro, «más como amiga que como representante política», explicó. «La biblioteca era su vida».

Originaria de Sama de Langreo, era madre del cantautor Edu Vázquez y hermana del célebre escultor y pintor de Santurce, muy vinculado a la ciudad, Eduardo Úrculo. También del empresario José María Úrculo.

Por eso, hubo pintura y poesía en su memoria, y desde ayer, una acuarela de Juan Falcón, uno de sus artistas admirados, encabezará la entrada del lugar. «La obra (una hoja multiforme de castaño raída por el paso del tiempo) trata de representar el recuerdo que tenemos de Mar a través de la metáfora de esa hoja que un día guardas en un libro y te vuelves a encontrar años después», comentó el pintor. «Siempre en nuestra memoria, Mar de sonrisa entre libros», reza la pintura.

«Una mujer valiente»

Entre los presentes se encontró su único hijo, Eduardo, que vivió de forma intensa la emotiva despedida. Una «mujer valiente y entregada que siempre fue un ejemplo de superación, incluso en sus horas más bajas, y que afrontó el cáncer con una entereza inigualable. Una amiga honesta y brillante en su trabajo que no se quería jubilar y que, hasta sus últimos días, no se perdió ni uno de los eventos que se realizaban en la biblioteca». Así la quiso recordar la edil de Somos.

Martínez, quien fuera su compañero de trabajo, dijo de ella: «De Mar solo puedo decir que la quería como a nadie», aseguró. «Este es nuestro espacio para compartir la melancolía, pero también para mirar hacia el futuro con el recuerdo vivo de la que fue la sonrisa, la voz, la calma y la amabilidad de las bibliotecas ovetenses», concluyó. eera la bibliotecaria de Ciudad Naranco.

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