La Policía Local disuelve el botellón en Oviedo durante la noche de Carnaval

Imagen de la intervención policial compartida en Twitter por el usuario @PabloOviedo94./
Imagen de la intervención policial compartida en Twitter por el usuario @PabloOviedo94.

La Policía Nacional interviene para frenar una pelea a altas horas de la madrugada

J. C. A.

Cientos de jóvenes que se disponían a pasar una noche de fiesta durante el Carnaval vieron truncadas sus expectativas por el refuerzo de fuerzas del orden que puso en liza la concejalía de Seguridad Ciudadana. En el recuerdo, reciente, la algarada producida en la calle Rosal el pasado noviembre, que se saldó con cuatro residentes del centro de menores de Loriana detenidos y la más próxima en el tiempo, el último fin de semana de febrero, cuando un grupo de jóvenes, alguno de ellos menores, dejaron un reguero de violencia durante sus andanzas de madrugada. Aquel incidente se saldó con dos heridos, un apuñalado y otro golpeado cuando fue a socorrer al primero y con otros cuatro detenidos.

Ricardo Fernández, concejal responsable de la seguridad en el municipio, explicó este domingo que se dispuso un «dispositivo específico» para la noche de Antroxu. «Hemos reforzado todo lo que hemos podido. Tenemos que plantearnos como prioridades los problemas de salud pública –que plantea el botellón– y derecho al descanso de los vecinos. Todo ello, tiene que ser compatible con la fiesta y diversión», agregó el edil que afirmó que «esa compatibilidad a veces no se respeta». Ante las quejas en redes sociales por la acción de la Policía Local, Fernández agregó que «los agentes actuaron con los medios con los que tienen e hicieron un trabajo correcto, intenso, para garantizar ambas cosas: la diversión y el descanso». En este sentido, las fuerzas del orden levantaron actas por micciones en vía pública así como por consumo de alcohol también en vía pública.

Así, hubo agentes destacados en el Campillín, plazas del Sol y del Paraguas y la calle Rosal. En este punto, los jóvenes lamentaron que el servicio de limpieza municipal pasara durante la noche «mojando a la gente». Fernández negó tal extremo afirmando que, en cuanto al poco botellón que quedó y su derivada, la suciedad, las máquinas trabajaron con normalidad cuando la calle Rosal se despejó porque «había tal acumulación de gente que se imposibilitaba la circulación de vehículos». En una noche casi sin incidentes, la PolicíaNacional tuvo que actuar para frenar una pelea a altas horas de la madrugada.