Uno de los camareros de la sidrería que repartió el premio olvidó comprar el décimo

Uno de los camareros de la sidrería que repartió el premio olvidó comprar el décimo

«Cuando venga voy a matarlo», bromeó el propietario del establecimiento

Cecilia Pérez
CECILIA PÉREZ

Hacía mucho tiempo que en Oviedo no caía un premio tan importante y tan bien repartido. De los 70 décimos del número 86.867 que repartió en la capital siete millones de euros y que despachó la administración número 31 de la calle Río San Pedro, conocida como La Paloma, veinte fueron vendidos directamente en la ventanilla y el resto a dos bares de la ciudad. La sidrería El Jardín, en la calle Campoamor, y la cafetería Fórum, en la calle Hermanos PidalLos dos locales hosteleros fueron los protagonistas del premio, aunque por motivos diferentes. La primera de ellas se llevó la anécdota de la jornada. Su propietario, Víctor Manuel Rivera vendió veinte décimos del número agraciado pero él vio pasar la lluvia de millones por delante sin catar ni un pellizco. «Esta semana se nos pasó cogerlo porque el camarero que tenía que hacerlo se le olvidó», explicó Rivera que lleva tres meses a la barra de esta sidrería ubicada en plena Ruta de los Vinos. «Cuando venga voy a matarlo», bromeó.

Más espabilado anduvo el otro camarero de la sidrería. Luis Gonzalo Fernández que sí compró boleto y es uno de los agraciados de ayer. «Me tocaron 300.000 euros». A la pregunta de qué va a hacer con ellos, respondió tajante que «seguir trabajando». Sí reconoció que el pellizco podrá invertirlo «para gastos que tienes, un coche, una casa y el resto para la familia», aseguró casi incrédulo. «Recibí el premio casi como un susto porque no te lo esperas. Te preguntas ¿es verdad o es mentira?, porque no te lo crees».

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Por su parte, el propietario de la sidrería se consuela asegurando que «yo no soy jugador de lotería, es un servicio que presto a los clientes». Explicó que suele vender cinco o seis décimos a la semana pero en esta ocasión «no sé ni cuanto he vendido», espetó Víctor Manuel Rivera. La cantidad es fácil de calcular, teniendo en cuenta que vendió 20 décimos, esta sidrería ha repartido dos millones de euros.

En esto de la lotería no hay número feo, pero el 86.867 tiene su aquél. La terminación, en el que dicen es el número de la suerte, igual algo influyó. «Nosotros siempre cogemos décimos que acaban en siete por un cliente de la sidrería que así nos lo pide», explicó su propietario. Y en esta ocasión la petición se cobró su recompensa.

Mismo criterio compartió el otro local hostelero encargado de repartir el premio. En la cafetería Fórum, ubicada en la calle Hermanos Pidal, llevan veinte años comprando la lotería a La Paloma y siempre «cogemos billetes que acaben en siete», explicó Roberto González, su dueño. Él sí fue precavido y se hizo con algún décimo aunque no quiso desvelar la cantidad obtenida. De lo que sí presumió es de haber repartido tres millones de euros al vender entre su clientela 30 décimos del número agraciado. «He llamado a todos los que les ha tocado». Es la primera vez que esta cafetería reparte un premio de este calibre y se enteraron de ello en vivo y en directo gracias a una clienta. «Estaba con los auriculares escuchando el sorteo cuando llegó temblando diciendo que nos había tocado. Presta mucho cuando el premio es repartido entre toda la clientela». Una de las agraciadas fue la exconcejala de Educación del Ayuntamiento de Oviedo, Inmaculada González. «Me tocaron 50.000 euros a medias con otro cliente», aseguró González. La suerte no pasó ayer de largo en la capital asturiana.

 

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