Prensa contrató el proyecto del museo de la ciudad en el martillo de Santa Ana en 2014

El martillo de Santa Ana. / PIÑA
El martillo de Santa Ana. / PIÑA

El departamento dirigido por el exjefe de gabinete de Caunedo asumió la licitación pese a no estar entre sus funciones y a la caducidad del convenio

G. D. -R. / J. C. A. OVIEDO.

¿Puede el departamento de Comunicación del Ayuntamiento contratar proyectos museológicos y museográficos? Si se leen las funciones que le asigna el organigrama municipal, parece claro que la respuesta es no. Sin embargo, el anterior responsable del departamento, Rodolfo Sánchez, licitó y contrató, en diciembre de 2014, a los arquitectos Cosme Cuenca y Jorge Hevia el proyecto del anunciado «Museo de Oviedo» en el martillo de la calle Santa Ana.

El documento debía recoger toda la información necesaria para la puesta en marcha del museo y desarrollar el plan museográfico, con planos y detalles de todos los recursos expositivos y una valoración económica, un presupuesto para el que pedía Sánchez, «un justo equilibrio entre el objetivo de lograr un museo con las más modernas e innovadoras técnicas expositivas y la necesidad de ajustar al máximo su presupuesto», según recoge la justificación del contrato.

Lo curioso es que el acuerdo con la Iglesia para construir en la parcela estaba caducado desde hacía seis meses. El 23 de marzo de 2012, el Ayuntamiento y el Arzobispado suscribieron un nuevo convenio, tras la caducidad del anterior, para construir en el martillo de Santa Ana un edificio que albergaría la nueva Escuela Municipal de Música con el compromiso de que el edificio estaría acabado en dos años. Sin embargo, sin cambiar el proyecto del inmueble pactado con Patrimonio ni actualizar la licencia, en verano de 2013, tras el extraño éxito de una exposición dedicada a la Sábana Santa en la plaza de la Catedral, Agustín Iglesias Caunedo anunció que el edificio albergaría un museo dedicado a las reliquias de la Catedral e, incluso, a exhibir el Santo Sudario bajo determinadas circunstancias.

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El anuncio fue controvertido. La consejera de Cultura replicó que el mejor museo para estos objetos de veneración era la propia Cámara Santa y en el mismo sentido se pronunciaron algunos reputados profesores universitarios y, por lo bajo, el Cabildo. Ante las críticas, Caunedo cambió de nuevo de tercio y aseguró que el museo estaría dedicado a la «importancia de las peregrinaciones y a la historia de la ciudad y sus orígenes».

Sin embargo, unos meses después en el congreso local del PP de Oviedo, aún se defendía el interés y potencial de las reliquias para atraer visitantes y las consultas de marchantes de viajes y eventos culturales de distintos países tras el anuncio del museo. Turismo anunció entonces que trabajaba para promocionar el centro nonato del martillo de Santa Ana y «una exposición itinerante» que le serviría de refuerzo y promoción. Nunca se aclaró si esta tenía algo que ver con la mostrada en la carpa de la plaza de la Catedral y producida por Álvaro Blanco, empresario al que también encargó el Ayuntamiento las audioguías realizadas para fracasada candidatura de Oviedo a Capital Cultural, coordinada por Prensa.

Pese a las incertidumbres sobre el proyecto y a no ser competencia suya, el departamento también contrató en diciembre de 2014 el proyecto museográfico y sus contenidos por 21.054 euros. Lo hizo cuando el convenio con el arzobispado y los permisos de Patrimonio estaban ya caducados. Aún así, el PP multiplicó la apuesta e incluyó en el presupuesto pactado entonces con IU medio millón de euros para iniciar las obras a las puertas de las elecciones.

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