La madre que consintió que un anciano abusara de su hija con discapacidad acepta dos años de cárcel

El acusado, un hombre de 79 años y vecino de Grado, no compareció ante los tribunales al encontrarse ingresado en el hospital

CECILIA PÉREZOviedo

Autora de un delito de abuso sexual por omisión. Así ha sentenciado la Sección Segunda de la Audiencia Provincial a la madre de una menor con discapacidad que fue víctima de abusos sexuales por parte de un anciano de 79 años en Grado hasta en dos ocasiones. La madre era conocedora de los hechos y no hizo nada para evitarlo.

La mujer ha sido condenada a dos años de prisión, a la inhabilitación para ejercer la patria potestad durante cuatro años, libertad vigilada durante otros cuatro, una vez haya cumplido la pena de cárcel, al pago de una indemnización de 1.500 euros a su hija y a la obligación de seguir un programa de educación sexual. Una condena que llegó tras haber alcanzado todas las partes, esto es Fiscalía, defensa y acusación, un acuerdo de conformidad tras el reconocimiento de los hechos por parte de la progenitora que también abonó el pago de 1.500 euros en concepto de responsabilidad civil. La Sala para dictaminar la sentencia, que es firme, tuvo en cuenta este hecho como atenuante, además de la anomalía psíquica que sufre la ya condenada.

La jueza tendrá que dirimir ahora si la acusada entra en prisión o se hace efectiva la suspensión de condena como así solicitó su defensa, al carecer de antecedentes penales y haber sido condenada a una pena inferior a dos años de cárcel.

Quien no compareció fue el principal acusado. El anciano, de 79 años y vecino de Grado, se encuentra ingresado en el hospital Monte Naranco, explicó su abogado, Luis Enrique Coto Cuesta. Esto le eximió de comparecer este miércoles ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial pero no para hacerlo posteriormente, en caso de que se recupere, aunque su letrado explicó que su estado de salud es delicado.

La Fiscalía del Principado de Asturias solicita para él la pena de seis años de prisión por dos delitos de abuso sexual contra una menor con discapacidad. El primero de los abusos se produjo a mediado de 2014. La pequeña se encontraba en un bar de Grado con su madre cuando el procesado se la llevó de la mano hasta la parte de detrás de un camión de su propiedad aparcado en las inmediaciones del local. Allí la «besó continuamente en la boca» hasta que una mujer que estaba sentada en la terraza, extrañada porque un hombre se llevara a una niña hasta ese lugar, se acercó hasta allí y les sorprendió. Le recriminó la acción y el procesado se marchó, según relata el escrito de Fiscalía.

Dos años después, el 19 de enero de 2016, la escena se repitió. La madre de la niña se encontró con el hombre en el mismo bar. El acusado volvió a llevar a la niña detrás de su camión. Estuvo diez minutos abrazándola y sometiéndola a tocamientos. Varios clientes del bar y una camarera se percataron de los hechos. Contaron lo sucedido sin que la madre de la niña se inmutara. Esta salió del bar «tranquilamente», se dirigió hacia su hija y se la llevó sin recriminar nada al presunto abusador.

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