«Una justicia equiparable al dolor de haber perdido un hijo por una paliza»

Parte de los más de 300 asistentes a la concentración por David Carragal en la plaza de La Escandalera./ MARIO ROJAS
Parte de los más de 300 asistentes a la concentración por David Carragal en la plaza de La Escandalera. / MARIO ROJAS

Más de 300 personas piden en La Escandalera «justicia» para David Carragal

CECILIA PÉREZOVIEDO.

David Carragal debería haberse presentado ayer a las oposiciones de Magisterio en la especialidad de Educación Física. La que él estudió. En septiembre, debería estar cogiendo un avión para irse a Londres. Le habían contratado en un colegio como profesor durante un curso. En apenas unos días, debería estar disfrutando de las terrazas del puerto de Cudillero en plenas fiestas de San Pedro, uno de sus rincones favoritos en la localidad que le vio nacer hace 33 años. Nada de ello podrá hacer.

El joven perdió la vida presuntamente como consecuencia de la agresión que sufrió el pasado 11 de junio cuando regresaba a su casa después de haber disfrutado de las fiestas de La Florida. Se encontró con tres jóvenes. Uno de ellos le «lanzó una patada», cayó al suelo, se golpeó la cabeza y falleció seis días después como consecuencia del traumatismo craneoencefálico que sufrió.

Se truncaron sus sueños de convertirse en profesor. «Ser maestro era su ilusión, lo que más quería». Lo cuenta Diego Carragal, su primo carnal. Con el dolor de una «muerte absurda» recuerda a David como «una persona que llegaba al corazón de la gente, se hacía amigo de todos» incluso de los que no conocía. Es el legado que saca la familia de este trágico suceso y de las muestras de apoyo y cariño recibidas. «David tenía un corazón tan inmenso que llegaba incluso a los que no le conocían».

Carragal estudió en el colegio Los Cabos, en Pravia. Ángela Prieto lo recuerda, «en el autobús camino a clase, intercambiándonos los juegos de la Nintendo. Era un chaval súper bueno», pondera esta compañera de pupitre e infancia. Buen estudiante, responsable, con una sonrisa siempre en la cara, que mantuvo en los años de instituto, en el IES Selgas de Cudillero. Hizo un módulo de Informática en Valliniello,Avilés. Luego comenzó sus estudios de Magisterio por Educación Física en la Universidad de Oviedo. Compaginó la carrera con su trabajo como socorrista y monitor de natación. Pasó dos veranos trabajando en un campamento en Estados Unidos. Este iba a ser su tercer año. No pudo ser.

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Amante del mar, de la natación y ahora de la fotografía. Afición que acababa de descubrir y que compartía con su primo. También de la bicicleta. «El ciclismo fue el primer deporte que practicó David y compitió federado», explica Diego Carragal. Un joven deportista pero sobre todo «una buena persona».

Cuenta de ello dieron ayer las más de 300 personas que acudieron a la plaza de La Escandalera para pedir «justicia para David». Ese fue el lema y el grito más escuchado durante la concentración. Arrancó a las seis de la tarde con cinco minutos de silencio roto por los aplausos y los gritos de «David, escucha, seguiremos en la lucha», «No es un accidente, es un asesinato» o «Los tres, los tres, los tres a la cárcel», en alusión a los tres implicados en la muerte de David Carragal. Solo uno se encuentra en prisión. Jorge Cue está imputado por un delito de homicidio. De los otros dos, la jueza del Juzgado de Instrucción Número 4 que lleva el caso, decretó su libertad con cargos. Les imputa un delito de omisión de socorro, que también atribuye a Jorge Cue.

No acudió ninguna representación por parte del Ayuntamiento, sí lo hizo el alcalde de Cudillero. Carlos Valle apeló a que se aplica «una justicia equiparable al dolor de una familia a la que arrebatan, de una paliza, a un ser querido. Acabar con una vida no puede salir gratuito», afirmó. Uno de los momentos más emotivos se vivió al finalizar el acto cuando el hermano del fallecido, José Modesto Carragal se fundió en un abrazo con su primo, Diego Carragal. Este último agradeció la presencia de los asistentes. «Se ha visto que somos muchos y ojalá se haga justicia». La concentración estaba prevista a las seis de la tarde de este sábado pero una hora antes ya había pequeños grupos en la plaza. «Sentimos mucha tristeza y rabia por una muerte absurda que nunca debió producirse», señaló Salvador Fernández, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Cudillero. La madre de David Carragal trabajó como secretaria en esta institución. «Desde la cofradía pedimos justicia para una familia que quedó destrozada», incidió Fernández.

De Cudillero pero también de Piedras Blancas o Pravia. Muchos fueron los asturianos que quisieron sumarse a la concentración. «Pedimos que se endurezcan las leyes porque, actos así, deben tener consecuencias, porque esto no fue un accidente, fue una agresión», lamentó Ángela Prieto, compañera de colegio del fallecido. Sus padres no acudieron a la concentración, «no tienen fuerza para ello», aseguró Juan Carragal, tío paterno del profesor pixueto. «Todo es muy doloros, penoso, triste», se desahogó entre lágrimas. «En nombre de la familia, gracias por estar aquí», despidieron el acto.