«Queremos poner a Oviedo donde se merece»

Ignacio del Río, propietario de la boutique Harcher de la calle Cervantes, en uno de los rincones de su establecimiento. / ÁLEX PIÑA
Ignacio del Río, propietario de la boutique Harcher de la calle Cervantes, en uno de los rincones de su establecimiento. / ÁLEX PIÑA

Ignacio del Río relata los «retos» de la nueva asociación Comercio Oviedo que preside

ALBERTO ARCE

El comercio es una cosa que se lleva en la sangre, una herencia genética que lo moldea todo a su paso. Así lo piensa Ignacio del Río, empresario a cargo de la boutique Harcher de la calle Cervantes y presidente de la asociación Comercio Oviedo de nueva creación. Un comerciante «entregado» a su trabajo, a su ciudad y que tiene «una idea muy clara»: sumar para ser mejores.

«Hijo del ilustre Ignacio del Río Uribe», afirma orgulloso a quien le pregunta por la procedencia de una estirpe dedicada al pequeño y mediano comercio. Su padre, fallecido el 29 de junio de 2014, era natural de Valencia de Don Juan y llegó a Oviedo en 1967 y dejó una huella imborrable en la calle Melquiades Álvarez. Entre los logros más reconocibles de Del Río Uribe destacaron la puesta en marcha de Bigger, Andén 31, Underground y Dépêche, entre otras tiendas en la ciudad, además de abrir otros negocios en Gijón, Salamanca o Madrid. En total, hasta 23 comercios al mismo tiempo, dando empleo a un centenar de personas. «Llevamos una vida entera dedicándonos al textil y eso nos ha enseñado unas cuantas cosas», destacó Ignacio del Río, a quien su padre, sin duda, enseñó todo lo que sabe. No en vano, lidera ahora ya no solo su propia firma de renombre en la capital del Principado de Asturias, sino que desde hace varios meses está a la cabeza de un grupo de más de un centenar de tiendas del municipio que han decidido «poner a Oviedo en el lugar en el que se merece», abundó en declaraciones a este diario.

Comercio Oviedo es una de las asociaciones de la ciudad que más rápido ha crecido y en menos tiempo de los últimos años. El pasado 30 de enero, la sede de la Fade fue el escenario elegido para la presentación de este nuevo colectivo, que reunión en su primer momento a representantes de cincuenta establecimientos en sus filas. «Filas casi militares», bromeó su impulsor, y amparadas por la Unión de Comerciantes del Principado de Asturias. Ahora, dos meses y medio después, la cifra ha crecido a más del doble (con 105) «y lo seguirá haciendo», aseguró Del Río. «Muchos comerciantes tienen los brazos caídos y creen que se ha perdido todo, pero otros tenemos todas las ganas del mundo de salir ahí a cambiar las cosas y a buscar lo que hasta ahora nadie nos ha dado», admitió. Por eso, según sus palabras, «es necesario que las tiendas se abran a la ciudad y formen parte de su día a día, que se apoyen entre ellas y que consigan en colectivo lo que no pueden conseguir por separado», abundó. Su participación en la iniciativa 'Bocados del Cofrade', de Otea, resume esta idea.

Por eso, en cuanto a su negocio, el propietario de Harcher es seguro de sí mismo y tiene dos cosas claras, que «la calidad y la atención personalizada son imprescindibles para triunfar en el negocio», y que un logotipo de una marca conocida no siempre es sinónimo de elegancia. «Somos maestros de la elegancia y transmisores del producto», enfatizó.

En cuanto a la situación del pequeño comercio en Oviedo, por otra parte, tampoco duda. «Las pequeñas tiendas han ido ganando espacio a las grandes superficies con el paso de los años. La experiencia de compra es un factor muy importante, ya no estamos aquí solamente para vender una camisa azul», sentenció.