El Ayuntamiento de Oviedo prepara el contrato de rehabilitación del kiosco de El Bombé

El Ayuntamiento de Oviedo prepara el contrato de rehabilitación  del kiosco de El Bombé
El kiosco de El Bombé, andamiado hace cinco años. / ÁLEX PIÑA

Da audiencia a la anterior contratista después de que los tribunales den la razón al Consistorio sobre los incumplimientos de esta en la ejecución

G. D. -R. OVIEDO.

Solo hay dos obras municipales así de gafadas: la reforma del centro social de Tudela Veguín y, más sangrante, más al alcance, la rehabilitación del kiosco de la música del paseo de El Bombé. Los trabajos para recuperar el templete, obra de Ildefonso Sánchez del Río, llevan parados desde el verano de 2015, cuando los técnicos municipales señalaron que la empresa -MC Conservación y Restauración- estaba incumpliendo el proyecto. La reanudación está más cerca. La junta de gobierno acordó ayer dar audiencia a la contratista para la liquidación del contrato y el Ayuntamiento ya tiene preparados los pliegos para rematar las obras. El nuevo contrato saldrá a licitación por algo más de 290.000 euros y con tres meses de plazo.

No será tan fácil. A los cinco años transcurridos desde que el Ayuntamiento adjudicó el contrato original y los meses para adjudicar el nuevo habrá que sumar los necesarios para liquidar el firmado con MC Conservación y Restauración, después de que los tribunales hayan dado la razón al Ayuntamiento y confirmado que la empresa incumplió el proyecto.

La firma especializada en restauración defendía que el diseño de la actuación era defectuoso, que, cuando le tocó volver a montar la cubierta, las piezas no encajaban, por lo que optó por reconstruirlas sin incluir las pletinas que debían proteger las juntas. El Contencioso falló, en cambio, que es hecho no discutido que la dirección facultativa «exigía el aplome de las columnas de fundición para proceder al montaje de la estructura y que «tampoco se discute» que la contrata, al comprobar que, tras encajar seis arcos, «no iban a encajar las piezas que faltaban», liberó las columnas para encajar el mecano.

Lo hizo, además, sin consultar a la dirección de obra y por decisión propia. Ello provocó desplomes, hacia el interior de toda la estructura «por los que se procedió a montar forzándola, cerrando la misma entre pilares, sin previsión de pletinas y forros proyectados» entre las distintas piezas de este ejemplo de la arquitectura del hierro que lleva cegado tras un andamio más de cinco años.