«Reivindicamos la historia del Oviedo de los marginados»

El conjunto arquitectónico de la iglesia de Guillén Lafuerza. / FOTOS: MARIO ROJAS
El conjunto arquitectónico de la iglesia de Guillén Lafuerza. / FOTOS: MARIO ROJAS

Una treintena de ovetenses descubren la hsitoria de la arquitectura obrera de la zona este de la ciudad

J. C. A.

E concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, Ignacio Fernández del Páramo y el geógrafo y profesor de la Universidad de Oviedo Manuel Maurín, guiaron ayer a una trientena de curiosos por el plano de la historia de la vivienda obrera de la ciudad. Lo hicieron recorriendo los hitos arquitectónicos de «las colonias, los polígonos y los grupos», explicó Maurín, que se construyeron entre los años 40 y 60 del siglo pasado a caballo entre la primera dictadura, la de la autarquía y la postgurra y el postrer desarrollismo franquista. Sin embargo, el investigador desligó la tipología de los edificios con el régimen vinculándolos, en cambio, a experiencias higienistas y de urbanismo ensayado antes en otros lugares.

Así, a lomos de un TUA -«apostamos por el transporte urbano», afirmó Del Páramo-, los excursionistas se encaminaron a Ventanielles desde la plaza de la Catedral para continuar luego la ruta por la Colonia Ceano, El Rancho, las viviendas de El Vasco o el grupo Tocote.

«Hoy vamos en dirección contraria», inició Maurín su exposición para exponer que desde la Catedralparten las rutas turísticas que recorren la «ciudad eclesiástica o la ciudad burguesa» olvidan el patrimonio histórico del «el Oviedo obrero, el Oviedo marginado; el del sufrimiento».

Destacó que es un realidad importante, «como la otra» y que sin ella no se puede comprender la ciudad actual. «La queremos recuperar porque nos identificamos con ese Oviedo y sus problemas», añadió con voluntad de «dignificar ese espacio y la población que vive en él» porque «tiene interés especial» para quien tiene sensibilidad «hacia toda la ciudad y no solo una parte esa parte de la misma».

En tiempos de liquidez posmoderna, fueron los arquitectos los primeros en desencantarse con las obras de la razón y buscar refugio en el ornato estéril. Individual. Todo lo contrario que «las barriadas de modelos heredados, traídos de otros paises de Europa» donde la clase obrera encontró acomodo.

«Nos quedaba pendiente la zona urbana después de haber hecho rutas por la zona rural»,añadió Del Páramo que explicó que con estas rutas pretenden que los vecinos de Oviedo conozcan mejor su ciudad.

«En 1850 empieza el desarollo de poblaciones obreras. Son 150 años de crecimientos y tenemos ejemplos en la arquitectura de Ventanielles, General Elorza, que posteriormente ha servido a desarrollos poblacionales como La Corredoria», relató el edil, que censuró que «se ha dejado esa parte residencial y obrera» de lado en contraposición al centro y el ensanche. Destacó, asimismo, la importancia del «elemento social» y reivindicó el lado humano de la esencia de Oviedo.

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