Rescatan a una abuela y un bebé en Marqués de Pidal

La autoescala de los Bomberos accediendo a la terraza. / MARIO ROJAS
La autoescala de los Bomberos accediendo a la terraza. / MARIO ROJAS

Los Bomberos auxilian a una señora que quedó atrapada en una habitación mientras la niña de 18 meses veía dibujos en el salón

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Todo, por suerte, quedó en un gran susto y una anécdota que contar. Así se podría resumir el episodio que vivió ayer una abuela mientras se encontraba al cuidado de su nieta, una bebé de dieciocho meses, en una vivienda del centro de Oviedo, en concreto en el número 7 de la calle Marqués de Pidal. La mujer se quedó encerrada en una habitación mientras que la pequeña se encontraba sola en el salón del domicilio tras una serie de pequeños infortunios.

Todo ocurrió en torno al mediodía de ayer. La rápida actuación del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) de Oviedo facilitó un desenlace fugaz. La bebé estaba viendo unos dibujos animados en la televisión de la sala de estar cuando su abuela se desplazó a otra estancia de la casa. Con tan mala suerte que se le rompió la manilla de la puerta de la habitación, por lo que no podía salir de ella. Preocupada porque su nieta estaba sola en el salón, logró dar aviso a los Bomberos.

Los efectivos llegaron de inmediato pero otro contratiempo les impidió acceder a la vivienda. La abuela había dejado las llaves puestas en la cerradura interior de la puerta de entrada, por lo que los efectivos no pudieron acceder. Antes de forzar la puerta comprobaron si tenían acceso a la vivienda desde otro punto.

Así fue cómo, ante esta situación, desplegaron la autoescala para acceder a la vivienda a través de la terraza, el piso está ubicado en una cuarta planta. Tras romper un cristal pudieron entrar y rescatar a ambas. Una vez allí comprobaron que la niña estaba bien, de hecho seguía viendo los dibujos animados tranquilamente, ajena a todo lo que ocurría y el despliegue montado por su seguridad. Los Bomberos accedieron a la estancia donde se encontraba la abuela, más nerviosa debido al susto. Afortunadamente en menos de cuarenta minutos se solucionó todo, quedando en una anécdota sin mayores consecuencias.