«Saltó el mostrador y me amenazó con un cuchillo, solo decía el dinero, el dinero»

El estanco El Metro de Trubia, donde se produjo el atraco. /PABLO LORENZANA
El estanco El Metro de Trubia, donde se produjo el atraco. / PABLO LORENZANA

La Guardia Civil mantiene el dispositivo para dar con el paradero de los dos individuos que atracaron un estanco en el centro de Trubia

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

A María Eugenia Fernández, el susto que se llevó este miércoles cuando un hombre armado con un cuchillo entró en el estanco que regenta en Trubia y se llevó parte de la recaudación tras amenazarla no se lo quita nadie. Ella lo resume así: «Llevé un susto cojonudo».

El asalto se produjo a plena luz del día, una y media del mediodía, y en pleno centro de la localidad cañonera. Esto hace suponer a los investigadores y a la propia afectada que el atraco fue fruto de la improvisación y que escogieron este estanco, conocido como EL Metro, de manera aleatoria. «Pienso que no era una hora muy propicia», explica la propietaria del estanco. Coincidió con la salida de los trabajadores de la fábrica de armas, había vecinos por la calle y justo al lado del establecimiento una farmacia aún permanecía abierta.

El atraco
Un hombre encapuchado y con un cuchillo amenaza a la propietaria del estanco El Metro en Trubia.
La huida
Tras llevarse parte de la recaudación, el hombre escapa al ver que la mujer pide auxilio a los vecinos de la zona.
El accidente
El atracador se sube en un coche, al volante le esperaba otro hombre. Tras sufrir un accidente en San Claudio huyeron.

Fernández relató a EL COMERCIO que, de forma repentina, «abrieron la puerta del estanco violentamente» y vio entrar a un hombre «encapuchado y con guantes» que saltó el mostrador. «Yo estaba detrás, me pilló entre la pared y la silla. Me amenazó con un cuchillo grande y solo decía dinero, dinero», describió. Solo pudo indicarle dónde está la caja. «Él la abrió con la llave que tenía puesta el cajetín», momento que la propietaria aprovechó para escapar. «Salí corriendo por detrás de él a pedir socorro».

Los gritos alertaron a los viandantes de la zona, que fueron los primeros en prestar ayuda a María Eugenia Fernández. «Quiero dar las gracias a toda la gente que pasó por allí. A los obreros de la fábrica de Trubia, a los vecinos y a las chicas de la farmacia», dijo la víctima del atraco.

Huida accidentada

Mientras ella pedía socorro, el atracador salió del establecimiento. Le esperaba un compinche en un coche de color blanco. Un vehículo que, una hora antes de cometer el asalto en Trubia, habían robado en La Corredoria, según confirmaron fuentes de la Guardia Civil. Con ese mismo coche se estrellaron en las inmediaciones del cementerio de San Claudio y tras dejarlo abandonado, los dos atracadores se dieron a la fuga.

La Guardia Civil continúa con las investigaciones y el dispositivo abierto para tratar de localizar a los dos delincuentes que, al cierre de esta edición, permanecían huidos.