Sánchez-Vicente: «La lucha de clases tiene que ser obrera»

Pilar Sánchez-Vicente, dirigiéndose al público, y Lucía Falcón, ayer durante las tertulias. / PIÑA
Pilar Sánchez-Vicente, dirigiéndose al público, y Lucía Falcón, ayer durante las tertulias. / PIÑA

DIEGO MEDRANO

La última entrega de las literarias Tertulias del Campoamor tuvo ayer como protagonista a Pilar Sánchez-Vicente en sabroso diálogo con la galerista Lucía Falcón. Su novela 'Mujer errantes' (Martínez Roca) llega el próximo mes a la tercera edición, sale un poco más tarde en bolsillo con sello 'bestseller' dentro del grupo y dentro de poco recoge la autora el premio Comadres de Oro por su hazaña social y artística.

Barrio de Cimadevilla, Gijón, las drogas y la generación de los 60, los tejidos humildes de la mar (pescaderos y marineros) como auténtica red social, la emigración asturiana («Asturias exporta en el XIX serenos y aguadores a Madrid pero ahora se van los mejores cerebros»), el movimiento obrero como ente asociativo («La lucha de clases tiene que ser obrera, pobres frente a ricos, y la literatura puede cambiar el mundo en que vivimos»), Gaspar García Laviana y el Archivo Oral de Asturias como vindicaciones permanentes junto a la familia en su filón más narrativo («La relación específica madre e hija puede llevar a los mayores equívocos y a los peores ocultamientos»).

Ambas ponentes, Falcón y Vicente, se congratularon por coincidir en una línea: «Solo desde el patrimonio asociativo puede combatirse la desigualdad social y cambar la inercia del orden establecido». «Cuando la vida no vale nada la solidaridad es fundamental», podría ser su poética.