Seis empresas compiten por las obras de la tubería de agua de Cuyences

La concejala Ana Rivas y el gerente de Aqualia, Alfonso Tomás. / M. R.
La concejala Ana Rivas y el gerente de Aqualia, Alfonso Tomás. / M. R.

La complejidad de los trabajos en la inestable ladera del Naranco limita la concurrencia a la licitación por importe de 800.000 euros

G. D. -R. OVIEDO.

Seis empresas y uniones temporales de compañías compiten por el contrato para la renovación de la arteria de abastecimiento de aguas desde el depósito de Cuyences, que el Ayuntamiento licitó en cerca de 800.000 euros y con un plazo de ejecución de cuatro meses. Se trata de un trabajo complejo, lo que ha limitado la concurrencia a un puñado de firmas solventes entre las que figuran Espina Obras Hidráulicas, Copcisa, Ogensa (en UTE con Taller de Urbanismo e Ingeniería), la habitual alianza entre Contratas Iglesias y Arposa 60, Sardalla Española y la UTE Trauxia-Esonor. Aunque la memoria del proyecto da la apariencia de una operación sencilla -cambiar una tubería-, la obras está llena de complejidades. Las pendientes, los malos accesos y, sobre todo, la inestabilidad de la ladera en la que hay que trabajar dificultan la tarea.

La futura contratista deberá sustituir la actual tubería de fibrocemento de 700 milímetros que baja del depósito a la red de aguas de la ciudad, por otra de fundición dúctil con el mismo diámetro nominal siguiendo un nuevo trazado y la colocación de un ramal de 300 milímetros adicional. No parece complicado, pero la memoria del proyecto habla directamente de que los trabajos afectan «a la zona de peligro para las viviendas del núcleo de Cuyences Sur». El problema, causado por la obsolescencia de la tubería original, se ha visto seriamente agravado por la inestabilidad de la ladera que baja del Naranco. De ahí que el proyecto busque un nuevo trazado para esquivar lo peor de la lengua de tierra que forma la vaguada del arroyo de Cuyences.

Roturas

La situación ha causado continuos problemas de inundaciones y corrimientos de terrenos en la zona. Según los técnicos, la renovación de la tubería debería poner fin a las afecciones y problemas que se han venido repitiendo en los últimos años. Como en 2012, con dos reventones seguidos de la conducción que causaron daños en media docena de propiedades y obligaron a realizar obras de emergencia. Dos años después, el Ayuntamiento colocó unas nuevas válvulas al pie del depósito para minimizar las inundaciones en caso de nuevas y previsibles roturas de la conducción.

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