La semana «grande» de los cristianos

El arzobispo guió la procesión tras la bendición de los ramos en la plaza de la Catedral. / FOTOS: MARIO ROJAS
El arzobispo guió la procesión tras la bendición de los ramos en la plaza de la Catedral. / FOTOS: MARIO ROJAS

La Catedral se llenó de fieles por la bendición de Domingo de Ramos | «Es imposible no conmovernos ante este mundo que no acierta a plasmar una convivencia en paz», resaltó Sanz Montes en la misa

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

El Domingo de Ramos es un día de tradiciones. Los ovetenses acuden de forma masiva con sus ramos y palmas a la Catedral para la bendición del arzobispo y durante la homilía Jesús Sanz Montes agradece la asistencia de representantes de la Corporación municipal. Los ediles se sitúan siempre entre los primeros bancos del ala izquierda y este año hubo una cara nueva: la del candidato del Partido Popular a la Alcaldía, Alfredo Canteli.

Se sentó en la tercera fila junto a su mujer y dos bancadas más adelante se encontraban seis de los once concejales del Partido Popular, entre los que estaba Agustín Iglesias Cuanedo, y el portavoz de Ciudadanos, Luis Pacho. No acudió ningún representante del gobierno local y por tercer año consecutivo no se celebró una de las costumbres asentadas hace más de medio siglo en la ciudad: el caldo de ramos que compartían el cabildo y los ediles.

El arzobispo no hizo ayer mención al tradicional ágape ante una abarrotada Catedral, en la que se tuvieron que colocar sillas extra en los laterales y algunos fieles se quedaron de pie, y solo tuvo una referencia a la situación política actual: «Podemos imaginarnos la cara de sorpresa y contento que llevaría la comitiva del Maestro cuando entró en Jerusalén (fueron recibidos en un ambiente festivo y la gente espontáneamente alfombró el suelo con mantos y ramos) que fue como una comparsa en campaña electoral, que va de lleno en lleno, paseando a su líder tan aparentemente triunfante». El resto de su discurso estuvo relacionado con el significado de la Semana Santa, que calificó como la semana «grande» de los cristianos, y los más necesitados.

Sanz Montes reconoció que hay otras pasiones «en curso» y cuando una persona conoce el drama que está sufriendo un «hermano» se compadece. «Es imposible tener una mirada y una vivencia cristiana de estos días santos y no conmovernos ante lo que está ocurriendo en este mundo inacabado que no acierta a plasmar una convivencia en la paz y la justicia». Es por ello, que rogó a los fieles que sean la «imagen viva» de lo que es y representa el Señor.

De igual forma, recordó que lo que Jesús vivió aquel domingo pronto se convirtió en una agonía: «Los 'hosannas' se transformaron en los 'crucifícalo' y las calles alfombradas de mantos preciosos y ramos frondosos se troncaron en vías dolorosas, mantos ensangretados y cruces que arrastrar como podía».

Más celebraciones

La Catedral no fue el único escenario en la que se bendijo el ramo. Las celebraciones se sucedieron por media ciudad y la próxima celebración que presida Sanz Montes será el Martes Santo. A las once de la mañana, en la Catedral, se renovarán las promesas sacerdotales y se bendecirán los santos óleos. Ya el Jueves Santo habrá confesiones desde las once de la mañana y por la noche se producirá la vigilia de la Adoración Nocturna.

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