La solidaridad cabe en un pozo

La carrera solidaria se disputó en el paseo del Bombé, en el Campo de San Francisco. / ÁLEX PIÑA
La carrera solidaria se disputó en el paseo del Bombé, en el Campo de San Francisco. / ÁLEX PIÑA

El colegio de La Milagrosa celebra una carrera solidaria para llevar agua a una aldea africana

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Las niñas de Mbagjam, en la República del Chad, tienen que elegir entre ir a la escuela o tener agua. En uno de los países más pobres del continente africano decantarse por una u otra opción es cuestión de supervivencia y aquí gana la segunda. Por este motivo la comunidad educativa del colegio de La Milagrosa organizó ayer una carrera solidaria bajo el lema 'Un pozo de esperanza'.

Más de novecientos participantes, entre alumnos, profesores y padres, formaron parte de un evento que llenó el paseo del Bombé de música, deporte y sobre todo de solidaridad. El objetivo era lograr los 4.300 euros que cuesta el proyecto de creación de un pozo de agua potable en la escuela que las Hijas de La Caridad gestionan en Mbagjam. «Las mujeres y niñas tienen que recorrer todos los días 12 kilómetros, ida y vuelta, para conseguir agua por lo que no pueden acudir al colegio», explicó María Cristina Valdés, coordinadora de Pastoral del colegio de La Milagrosa y organizadora de esta primera edición de la carrera solidaria.

La actividad fue un éxito de participación e implicación de la comunidad educativa. «Hay mucha gente que necesita ayuda y por eso agradecemos a todos los que colaboran con nosotros porque la construcción de este pozo es muy importante», explicó Jaime Rodríguez, estudiante de segundo de la ESO. «Está muy bien que se dé difusión a esta carrera para que la gente ayude», apostilló su compañera Génesis García que ya se preparan para la siguiente causa solidaria.