La superación de Alberto Suárez Laso

Alberto Suárez Laso, en las pistas de San Lázaro. / HUGO ÁLVAREZ
Alberto Suárez Laso, en las pistas de San Lázaro. / HUGO ÁLVAREZ

El paralímpico ovetense se prepara para las olimpiadas de Tokio 2020 en las pistas de San Lázaro, que llevarán su nombre

A. A. OVIEDO.

Hasta hace catorce años, Alberto Suárez Laso (Oviedo, 1977) llevaba una vida tranquila, dedicada a la familia y al trabajo; a los amigos y a guardar los tres palos del Monsacro Mostayal, un equipo de fútbol sala de Morcín. Fue ese el momento en que los médicos le detectaron una grave afección ocular, una enfermedad degenerativa que afecta a la mácula y que le ha hecho perder el 90% de visión. Algo que, sin embargo, no ha impedido que el ovetense haya acumulado en su palmarés varios títulos de clase mundial en el ámbito del atletismo paralímpico y se haya convertido en uno de los deportistas más importantes de Oviedo. Ahora, la ciudad está a punto de honrarle con el reconocimiento de dar su nombre a las pistas de San Lázaro, lugar en el que cada día trata de batir sus marcas. La medida se aprobó anteayer en la junta de gobierno.

«Todo empezó de una manera muy rápida para mí; mi casa estaba frente a las pistas y comencé a correr», relató el atleta. Desde entonces, el lugar vibra cada día con las zancadas del mismo que se hizo con la medalla de oro en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, la de plata en los de Río de Janeiro 2016 y el primer puesto en la maratón de la Copa del Mundo de Londres 2018, entre otros muchos trofeos.

«Este 2020 es año de mundial», expresó Suárez Laso, dejando entrever su próximo horizonte deportivo. «En abril comenzamos a jugarnos las plazas para Tokio; tenemos que llegar con la cabeza bien preparada y en la mejor forma posible», comentó. Y es que, a pesar de haber batido récords y de pisar Asturias cada vez con un nuevo reconocimiento, para Suárez Laso «todos los títulos son importantes». Desde la San Silvestre carbayona, que ya ha conquistado en cinco ocasiones (la última hace dos semanas), hasta los mundiales. Pero advierte, sobre todo para los más pequeños, que lo verdaderamente «esencial» reside en el «sacrificio individual» y en «vencer los objetivos» que uno mismo se marca. «Superarse», en definitiva, para poder llegar, como este ovetense, a lo más alto del podio.

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