Los taxistas aguardarán a la normativa regional antes de negociar la nueva ordenanza

La parada de taxis de la calle Mendizábal. / ÁLEX PIÑA
La parada de taxis de la calle Mendizábal. / ÁLEX PIÑA

El concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, explica que una negociación temprana «adelantaría el trabajo»

ALBERTO ARCE

El actual reglamento del servicio de Autotaxi, refundido en 1998 a partir de un texto aprobado en el año 79, ya obsoleto, está en pleno proceso de sustitución. La Concejalía de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento presentó el mes pasado el primer borrador de una nueva ordenanza reguladora municipal del servicio; sin embargo, los taxistas, disconformes con su contenido, se han negado a negociar.

Solo lo harán, como comentó el presidente de la Asociación de Empresarios de Auto Taxi del Principado de Asturias (Asotaxi), Manuel Arnaldo Alba, cuando exista una nueva normativa regional. Un reglamento que tendrá como precedente la nueva ley del Principado de Asturias 12/2018, de 23 de noviembre, de Transportes y Movilidad Sostenible, y que aún está en proceso de desarrollo reglamentario.

«Discrepamos con varios de los puntos del borrador y hemos decidido dejarlo como está por el momento. Entendemos que una vez publicada la nueva Ley del Transporte, desarrollar una ordenanza sin tener en cuenta el desarrollo reglamentario de esa ley, es una cuestión banal», declaró el taxista. «No pretendemos gastar energías en elaborar una ordenanza que probablemente haya que revisar», sentenció.

No obstante, el concejal del área, el socialista Ricardo Fernández, tiene una perspectiva bien distinta. «Yo lo que quiero es abrir un proceso de diálogo con las tres organizaciones implicadas (Federación Asturiana Sindical del Taxi, FAST; Unión Taxi Asturias, UTA; y Asotaxi), pero no voy a obligar a nadie a sentarse a la mesa negociadora», admitió. «Es cierto que existe una ley que tiene que desarrollarse reglamentariamente, pero eso no impide que se pueda ir trabajando en un texto específico para Oviedo», enfatizó.

La ordenanza, entre otras cosas, establece la obligación para el titular de la licencia de explotarla «con plena y exclusiva dedicación e incompatibilidad con cualquier otra profesión u oficio». Uno de los puntos más enquistados, según explicaron los taxistas. «La exclusividad y los descansos son los dos temas que más nos preocupan», admitió Arnaldo.

El propietario deberá, además, decidir una jornada mínima de cuatro horas diarias al servicio y, cuando no pueda cumplir con esta obligación, deberá que transmitirla o proceder a su renuncia. La explotación podrá completarse con la contratación de conductores asalariados con una jornada mínima de ocho horas y con «colaboradores autónomos». De todos ellos, titulares, asalariados y autónomos colaboradores, llevará un registro detallado el Ayuntamiento.

Aun así, la situación no tiene visos de desencallarse, pues, como también auguró el concejal, el desarrollo de la ley tiene su proceso y la implantación de una normativa autonómica podría demorarse varios meses. Arnaldo Alba fue más allá: «Es muy probable que la parte política no aborde la situación hasta después de las elecciones», afirmó.

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