«Estoy tranquilo y dando la cara, seguiremos trabajando para la mayoría», afirma Del Páramo

«Estoy tranquilo y dando la cara, seguiremos trabajando para la mayoría», afirma Del Páramo
Enrique López, portavoz de Podemos en la Junta, muestra su solidaridad a Ignacio Fernández del Páramo tras la concentración de apoyo ante el Ayuntamiento. / MARIO ROJAS

La Policía Nacional continúa sus pesquisas para localizar a quien dejó un cuchillo «al de Licencias»

JUAN CARLOS ABADOVIEDO.

Compañeros de Corporación, casi al completo y de todos los partidos, mostraron ayer su solidaridad con el concejal de Urbanismo Ignacio Fernández del Páramo y repulsa a las amenazas sufridas. Tras un breve acto en el que no se leyó comunicado alguno y simplemente bastó la presencia física de concejales y funcionarios del servicio de Licencias, Del Páramo se sintió arropado, tranquilo y combativo: «Estoy aquí para dar la cara, seguiremos trabajando para defender los intereses de la mayoría social», afirmó tras el sonoro aplauso que le dedicaron los presentes. A su vez, dedicó unas palabras a los trabajadores de su concejalía destacando «su gran labor y dedicación».

Un día antes y a escasos metros del lugar de la concentración en la plaza de la Constitución, personal de limpieza del Consistorio encontró una bolsa de plástico que albergaba en su interior un cuchillo de grandes dimensiones pintado de gris. Junto al arma, una servilleta con una nota manuscrista: «Al de licencias, diez meses de espera, yo pago mis impuestos, tengo mis derechos. Jarri. 10-10-2018». De inmediato, la Policía Local tomó cartas en el asunto para, a continuación, dar traslado a la Policía Nacional que es quien se ha hecho cargo de la investigación. En el contexto, pesan las amenazas a la alcaldesa de Riosa y el asesinato del concejal llanisco Javier Ardines.

Del Páramo no es un concejal fácil ni Urbanismo una playa caribeña. De él, por no tener carné de partido alguno, recelan militantes de Podemos en organizaciones de base. Se ha enfrentado al alcalde por la modernización del servicio de Licencias y a Ana Rivas por pura proximidad de entre el que da el permiso y quien pone el ladrillo. En la otra orilla, en la oposición, se tiene la certeza de que ese «trabajar por la mayoría social», al que se refirió, entorpece la labor de constructores y hosteleros, por ejemplo.

Ayer esas cuitas quedaron aparte. Entre los asistentes hubo diputados de Podemos en la Junta General. Wenceslao López, por su parte, destacó «el espíritu con el que Nacho asume esta situación tan desagradable». «Hay que reconocer el sosiego, entereza y serenidad con la que lo está afrontando», añadió el alcalde que extendió las amenazas a toda la corporación. Amenazas que calificó como «intolerables y a erradicar» de la vida pública.

El concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, que fue quien dio traslado del hallazgo del machete al propio Del Páramo y a una funcionaria del servicio de Licencias, habló como edil, «ciudadano y demócrata». «No se pueden admitir coacciones ni acciones violentas contra ningún ciudadano ni contra ningún representante político», añadió.

«Nuestra absoluta solidaridad con el compañero Ignacio del Páramo», agregó el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Luis Pacho. «Quien ha vertido estas amenazas no solo lo ha hecho hacia esta persona sino que lo ha hecho hacia un servicio y una institución», recalcó.

La investigación

Minutos antes de la concentración junto al Ayuntamiento, la delegada del Gobierno en Asturias, Delia Losa, que participaba en otro acto, informó a los medios del estado de las investigaciones, abiertas al cierre de esta edición. Losa no quiso elevar el perfil de lo sucedido en Oviedo al de las amenazas que sufrieron en fecha reciente la alcaldesa y un concejal de Riosa. «En principio no está claramente determinado que se traten de amenazas contra un concejal o cargo político», explicó la delegada del Gobierno. La Policía Nacional, por su parte, guarda silencio acerca de la dirección de sus pesquisas.

Cuando se descubrió el cuchillo y la nota que lo acompañaban, los agentes municipales que levantaron el atestado dieron traslado a la Policía Nacional indicando que habían preguntado en Licencias acerca de amenazas a funcionarios o al concejal. Una de las trabajadoras, que declaró junto a del Páramo, explicó que hace años sufrió «amenazas de muerte por parte de un exempleado de la sección que padece problemas psiquiátricos».

Según esa declaración, esta persona envía reclamaciones cada cierto tiempo para «la resolución de un expediente muy antiguo».

Hace un mes y medio, el propio concejal recibió un correo de la misma persona reclamando la resolución de aquel expediente. Al cabo de unos días, la funcionaria recibió un correo electrónico de un familiar de esta persona en el que le informaba de «un rebrote de su enfermedad» y que hiciera «caso omiso de la reclamación».

El edil Fernández del Páramo no quiso hacer comentarios acerca de la investigación pero sí que agradeció «las muestras de apoyo llegadas de muchas partes del país». «Estoy tranquilo, mi entorno un poco más intranquilo que yo», concedió.

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