Valentín Masip, un oasis en mitad del desierto

La calle de Valentín Masip es una de las que mejor funcionan de la ciudad. / MARIO ROJAS
La calle de Valentín Masip es una de las que mejor funcionan de la ciudad. / MARIO ROJAS

Esta calle logra mantener a flote su actividad comercial sin sufrir cierres de locales porque «es un barrio con vida que lo tiene todo»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Carnicerías, farmacias, entidades bancarias, peluquerías, cafeterías, tiendas de ropa, de bricolaje, de pinturas, librerías y hasta tiendas especializadas en infusiones. La calle Valentín Masip es una excepción. Congrega todo tipo de comercios y apenas cuenta con locales comerciales cerrados, en venta o en alquiler. En toda la calle solo un bajo comercial espera propietario o inquilino que lo ocupe. «Valentín Masip es un barrio que de por sí lo tiene todo y en especial mucha vida. La proximidad de un centro de salud, de colegios, ayuda de por sí», explica Carmen de la Uz, vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Oviedo.

Ella, que también es propietaria de una cadena de perfumerías que lleva su apellido, habla desde la experiencia profesional y personal. Curiosamente, cuenta con tiendas en esta calle pero también en La Tenderina y El Cristo. Partiendo de que las comparaciones no gustan, asegura que el barrio de Valentín Masip «es uno de los pocos agradecidos», en cuanto a actividad comercial en la ciudad. «Se ve la alegría en la calle». No hay secreto más allá de que en esta zona el consumo no ha bajado. «No hay que engañarse, es un barrio donde reside gente con un poder adquisitivo medio-alto que puede invertir más y eso, al menos, genera que no se cierren negocios y si se cierran se abran rápidamente otros nuevos».

La vicepresidenta de la Cámara de Comercio no es ajena al descalabro comercial de la ciudad. «El comercio necesita ayudas, yo no tengo la varita mágica pero sí sé que un tema que nos afecta a todos». En este sentido, la Concejalía de Economía y Empleo incide en las ayudas prestadas al comercio de proximidad. «Aplicamos bonificaciones a comercios de la ciudad, un 50% de ahorro en la licencia de apertura que sube hasta el 75% si la persona propietaria del comercio estaba desempleada y hacemos intervenciones específicas como campañas de publicidad y ferias de temporada», enumeró Rubén Rosón. Ayudas que para la que fuera presidenta de la Asociación de Autónomos y Comercio de Oviedo, Marta Pérez, «se malgastan». «Habría que invertir en vales de compra para que el consumidor comprara en el pequeño comercio, eso sería una ayuda directa», defendió.

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