La Vega quedará fuera del proyecto de Santullano para abaratar costes

Ignacio Fernández del Páramo presenta a los arquitectos responsables del proyecto. / MARIO ROJAS
Ignacio Fernández del Páramo presenta a los arquitectos responsables del proyecto. / MARIO ROJAS

Los redactores de la remodelación del Bulevar minimizan la importancia de los ajustes en el diseño con respecto a la idea ganadora del concurso

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Los redactores del plan de remodelación del Bulevar de San Julián de los Prados planean dejar fuera del plan de ejecución de la obra el ámbito del área de la fábrica de armas de La Vega hasta que, eventualmente, los terrenos regresen a la ciudad y se diseñe el Plan Especial de desarrollo. Es una manera de recortar y abaratar los 51 millones que presupuestaron como coste de las obras de la entrada a la ciudad por la antigua A-66. Hay más. Los arquitectos Clara Eslava, Miguel Ángel Tejada y el ingeniero David Gistau explicaron ayer en el Auditorio Príncipe Felipe el detalle de su proyecto. Hoy está previsto que mantengan una reunión con los técnicos municipales para ahondar en el proceso de revisión en el que se encuentra el plan de ejecución.

«La administración quiere ajustar algunos puntos que considera necesarios estudiar pero que no necesariamente se van a ejecutar», explicó Eslava a la entrada de la presentación. Posiblemente La Vega no será lo único que se quede afuera de las tres fases planteadas para rebajar el presupuesto. «En otros ajustes de ámbito o de proyecto» planean «restringir la ejecución o posponerlos a mayor plazo» o, en otros casos, «realizar preinstalaciones lo cuál no implica gran dificultad y sí ahorro», agregó la arquitecta.

Aparte de lo anterior, el equipo trabaja en otras dos direcciones. Por un lado, valoran rebajar calidades de algunos materiales incluidos en las zonas anejas a San Julián de Los Prados por otras «de similar calidad pero menor coste». Por otro, realizar «más estudios de valoración de precios que se ha realizado con los precios de la zona centro. Las bases de precios de Asturias permiten ajustar a costes menores», resumió.

En cuanto a las modificaciones que ha sufrido el Bulevar desde que ganaran el concurso de ideas hasta que el pasado agosto entregaran el proyecto final, los redactores negaron que afecten a las directrices del proceso participativo con que se originó la reordenación del Bulevar. «Sobre la base del concurso se renuncia a los aparcamientos soterrados que se habían planteado», recalcaron tras explicar que con estudios en la mano no eran necesarios por la cantidad de aparcamiento que hay en la ciudad. Sin incluirlos, sin embargo, el proyecto perdió capacidad de financiación.

Lo que sí que hubo que encajar fue la entrada a la ciudad para incluir en el proyecto la glorieta que el Principado exigió para que los tráficos de las vías de alta capacidad y los accesos al HUCA no se vieran afectados. «Es un planteamiento más complejo en la solución viaria y que resuelve el requerimiento del Principado», recordaron al tiempo que indicaron que al alejar esa glorieta inicial, el Ayuntamiento gana espacio en el propio bulevar.

Otra de las dudas sobre el proyecto final era si cumple el requerimiento de calmar el tráfico con la inclusión de esa glorieta. «No hay soluciones ni blancas ni negras en este sentido, habrá que encontrar otras», respondió Tejada.

Durante la minuciosa exposición, los redactores explicaron su intención de separar los viales de entrada y salida a la ciudad y de tejer nuevas vías que 'cosan' los barrios de Ventanielles y Guillén la fuerza. Los pasos elevados desaparecerán con rebajes en los taludes y relleno de la vaguada de la autopista. En este sentido, y en la primera fase de las obras -que se alargarán 5 o 6 años desde el comienzo- dieron una importancia capital a la nueva glorieta en la calle Río Dobra y la reordenación de los tráficos desde La Tenderina, puesto que el puente de Ángel Cañedo desaparece.

No dieron plazos de inicio pero desearon que la revisión se dilate lo mínimo posible. Antes, tendrán que recortar de 51 millones de euros a los 30 que estima el Ayuntamiento como viables. Solo la primera fase en Rubín y Ángel Cañedo, con los cálculos iniciales, sube a 17. Toda la subvención de fondos europeos suma 10,3 el Ayuntamiento pondrá nueve más.

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