La víctima del crimen de Salesas «trató de defenderse» con un cuchillo

La víctima del crimen de Salesas «trató de defenderse» con un cuchillo
El acusado durante el juicio en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. / PIÑA

La hermana del fallecido asegura que 'Lolín' les confesó que se sentía «acojonado» tanto por el acusado como por su compañera de piso

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

La primera imagen que se encontró el inspector jefe de la Brigada la Policía Científica, cuando en la mañana del 27 de junio de 2016 llegó al cuarto de basura del número 8 del edificio de Primo de Rivera, fue una pequeña estancia, de apenas cuatro metros cuadrados, «cubierta de sangre».

Sobre el suelo yacía José Manuel Fernández Vázquez, 'Lolín', y claros indicios de que allí se había cometido un crimen. Las heridas por arma blanca que presentaba el cuerpo, lo delataban. También, que junto al fallecido apareció el pasador de un reloj tirado en el suelo y su muñeca tenía una herida compatible un robo. Nunca apareció tampoco su cartera, ni su documentación. Pero la escena del crimen aportó otro elemento discordante: un cuchillo partido a la mitad que no es el arma homicida.

¿Qué hacía ese cuchillo ahí y por qué se descartó como arma del crimen? La respuesta la dio el que fuera jefe de la Científica, ahora jubilado, durante la segunda sesión del juicio contra J. L. D. R., el único acusado por el asesinato de 'Lolín', que se enfrenta a 25 años de prisión. «La hoja no estaba manchada de la cantidad de sangre compatible con la muerte», apuntó. La sorpresa llegó cuando afirmó que aunque no fuera el arma homicida sí tenía «relación» con el crimen. Explicó que la víctima «trató de defenderse con ese cuchillo», sin embargo fue cauto en sus palabras porque a renglón seguido aseveró que no tenía «base técnica» para asegurarlo pero «se deduce por sentido común»; también precisó que el fallecido «no tenía heridas defensivas» y descartó por «poco probable» que el cuchillo perteneciese al asesino.

La sombra de que el móvil del crimen fuera el robo planeó durante la segunda sesión del juicio. El hallazgo del pasador de un reloj, que el responsable de la Científica aseguró, sin género de duda, que era de la víctima y la existencia de «una laceración en su muñeca derecha es compatible con que le hubieran arrancado el reloj de forma violenta», abundó.

Testimonio contradictorio

Durante la segunda sesión también declaró la prostituta, que reside en el mismo edificio donde apareció muerto 'Lolín', y a cuya casa fue el acusado a «ponerse un pico» la noche del crimen. Ella era un testigo clave, pero su testimonio lejos de arrojar luz, sembró probablemente más dudas al jurado popular ante las graves contradicciones que manifestó en sala. Había declarado en sede policial y durante la fase de instrucción que la relación que mantenía el fallecido con la expareja del acusado, con la cual convivía, le «provocaba unos celos tremendos y que cuando cobrara la pensión lo iba a matar», pero ayer negó haberlo dicho. En instrucción también señaló que la noche de los hechos había estado hablando con el acusado y que le había dicho que 'Lolín' «era un cabrón» y ayer también lo negó: «No me dijo nada». Y además rechazó que la víctima y el acusado se llevaran mal.

Uno de los últimos testigos en declarar fue la hermana del fallecido. Aseguró que tanto el acusado como la mujer con la que compartía el piso y que había sido expareja del procesado lo tenían «acojonado y como secuestrado», así, matizó, se lo confesó la propia víctima. 'Lolín' se había ofrecido como avalista y era el que le pagaba el piso del edificio de Salesas donde residían. De la mujer dijo que lo amenazaba hasta el punto de «ponerle de frente contra la pared con un cuchillo y una tijera» y que era su hermano quién la mantenía a ella pero también al acusado, que «se pasaba todo el día en la casa». «Le quemaron la vida y le acabaron matando», sentenció.

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