Los forenses aseguran que la víctima de Salesas tuvo una «muerte lenta»

Los forenses aseguran que la víctima de Salesas tuvo una «muerte lenta»
El acusado, ayer, en la tercera sesión del juicio, que se prolongará hasta mañana. / ÁLEX PIÑA

El informe choca con el presentado por la defensa que asegura que el fallecimiento se produjo «como mucho, en quince minutos»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Saber cuándo y cuánto tardó en fallecer José Manuel Fernández Vázquez, 'Lolín', la noche que recibió las dos puñaladas en el cuarto de basura del número 8 del edificio de Primo de Rivera, es la clave de todo este proceso judicial que ha sentado en el banquillo a un único acusado, J. L. D. R. , por el ya conocido como crimen de Salesas. La Fiscalía le pide la pena máxima por asesinato, 25 años de cárcel. Pero hasta el momento, no hay ninguna prueba directa que lo señale y las indirectas, los indicios que se presentan, llegan acompañados de contradicciones.

Ayer se celebró la tercera sesión de la vista oral que acoge la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. Fue el turno de los forenses que estuvieron en las labores del levantamiento del cadáver y que posteriormente realizaron su autopsia. Los facultativos explicaron que la muerte de 'Lolín' fue lenta y que se produjo por una «hemorragia muy significativa». Recibió dos puñaladas, la primera de ellas en el pulmón, que fue perforado, y le provocó un hemotórax que derivó en la hemorragia que acabó con su vida, explicaron los forenses. La segunda, le tocó la pared del corazón causándole una pequeña herida que penetró «de manera mínima». Ninguna de las dos fueron «letales per sé», es decir, no fueron mortales de necesidad, por lo que «si hubiera sido atendido hubiera sobrevivido», afirmó uno de los facultativos.

La clave de todo era fijar la hora de la muerte de 'Lolín'. Los forenses la situaron entre las tres y las cuatro de la madrugada del día 27 de junio de 2017. El acusado, entró en el portal a las doce de la noche y salió cinco minutos después. Lo recogieron las cámaras de vigilancia del edificio. Los forenses pusieron por delante que existe «un margen de error amplísimo a la hora de datar la muerte», pero a la pregunta del Fiscal sobre si era posible que la víctima fuera atacado a la media noche y falleciera tres horas después, los forenses aseguraron que «es posible» porque «hablamos de que un sangrado pulmonar no es una hemorragia de un vaso importante, como una arteria, se trata de un vaso de menor entidad», explicó el forense. «Cuando llegué, a las ocho menos diez de la mañana, la mayor parte de la sangre estaba enormemente coagulada, si hubiera fallecido en el punto cero, la sangre no estaría coagulada», explicó. «Lo más probable es que la víctima sobreviviera mucho», apuntó el segundo facultativo. Sin embargo, en el lugar del crimen no se hallaron indicios de que 'Lolín' hubiese hecho el amago de pedir auxilio ni de moverse. El ataque, que los forenses tildaron de «sorpresivo», se produjo estando «erguido» y después se desplomó quedando en el suelo boca arriba, como así se lo halló el portero del edificio a las siete menos cuarto de la mañana.

La defensa del acusado, el abogado Luis Tuero, cree otra cosa. Aportó un informe realizado por el doctor especializado en Medicina Legal y Forense, José Ángel Rodríguez Getino, que contradice a los aportados por los forenses aunque sí señala una coincidencia: la hora aproximada de la muerte de 'Lolín'. La dató entre las cuatro menos diez y las cuatro y veinte de la madrugada para añadir que fue una muerte rápida. «La sobrevivencia de la víctima fue muy limitada, como mucho quince minutos», explicó el doctor. Esto echaría por tierra la posibilidad de que el acusado asestara las puñaladas entre las doce y las doce y cinco de la noche.

Los argumentos que defendió Getino, ante el tribunal y los miembros del jurado popular, fue que la puñalada que perforó el pulmón de la víctima, además de causar una hemorragia, provocó un neumotórax. «La función respiratoria se vio comprometida y eso sumado a la hemorragia provoca un problema vital», abundó. También aseguró que esa pérdida de sangre no fue «lenta» como señalaron los forenses, sino «muy rápida» y que la sangre «sí puede coagularse en diez o quince minutos», algo que rechazó el médico forense que practicó la autopsia.

La sesión continúa hoy con el visionado de las imágenes de las cámaras del edificio que recogen la entrada del procesado al inmueble y su posterior salida. Es la prueba que lo sitúa en el escenario del crimen.

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