El viento obliga a cerrar el Campo y el parque de El Campillín

El Campo de San Francisco cerrado al público a través de los precintos de la Policía Local. / ÁLEX PIÑA
El Campo de San Francisco cerrado al público a través de los precintos de la Policía Local. / ÁLEX PIÑA

Los bomberos intervienen en varios puntos de la ciudad tras las fuertes rachas que provocaron caídas de árboles y cascotes

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Las fuertes rachas de viento que soplaron ayer por la tarde en la capital asturiana obligaron a cerrar el Campo de San Francisco y el parque de El Campillín para prevenir cualquier incidente relacionado con la caída de ramas o de árboles en estas zonas verdes de la capital.

El aviso de la Agencia Estatal de Meteorología, que preveía fenómenos relacionados con el viento, se cumplió a primera hora de la tarde. Las fuertes rachas comenzaron a notarse a partir de las cuatro de la tarde y se mantuvieron a lo largo de la jornada. El cierre del Campo de San Francisco obligó a suspender dos de las actividades programadas para la tarde de ayer en la biblioteca de La Granja y en el edificio del Pavo Real.

El Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento tuvo más de una decena de intervenciones relacionadas con el viento. La primera de ellas en la calle Velázquez, a las cuatro menos veinte de la tarde, por la caída de un árbol. Casualmente, los Bomberos tuvieron que regresar a los pocos minutos porque otro de los árboles de la calle también fue derribado por el viento.

La intervención más larga se produjo en San Claudio en un edificio abandonado de la calle de la Estación. El bloque de tres viviendas corría el riesgo de derrumbe. Los efectivos municipales actuaron para retirar los elementos con más riesgo de precipitarse a la calle.

Caídas de losetas, cascotes, cristales, desprendimiento de vallas publicitarias y macetas completaron una jornada marcada por las fuertes rachas de viento.