Donde nadie quiere ser romano

Los vecinos de Carabanzo, ataviados para la recreación del combate contra las tropas romanas/
Los vecinos de Carabanzo, ataviados para la recreación del combate contra las tropas romanas

El viernes a las once de la mañana se abrirá el tabernarium y el pueblo comenzará a recibir _a los miles de visitantes que lo llenan cada año

RUTH ARIAS

Cada año, a mediados de agosto, la pequeña localidad lenense de Carabanzo, donde apenas residen dos centenares de habitantes, se transforma en Carabantius y recibe a multitudes. Miles de personas llegan de todas partes para asistir a la histórica batalla en la que Asturias cayó en manos de los romanos. Carabanzo sus momentos clave y para revivir la emoción de la lucha de los astures por su libertad e independencia.

El Festival Astur Romano de Carabanzo dará comienzo el próximo viernes, cuando a las 11 horas se abra el tabernarium, casi la última oportunidad de los astures para festejar distendidamente antes de la irrupción de las tropas romanas en sus dominios. Hasta entonces quedan aún muchos preparativos para que todo este a punto para recibir a los visitantes. Las asociaciones del pueblo, en especial la de jóvenes y la de mujeres, ya han empezado a organizar los espacios en los que desarrollarán los distintos capítulos de esta gran fiesta, una de las más importantes de las Cuencas.

Las mujeres ya han comenzado a cocinar y a preparar los brebajes, que luego se congelan. Ya hay montadas algunas cabañas, los puestos del mercado y aunque, en realidad, casi todo se deja para la última semana, el trajín es de auténtico vértigo porque, además, cada año el esmero es mayor. «Queremos que siempre haya cosas nuevas, y además con rigor histórico», explica Juan Vázquez, portavoz del colectivo Jóvenes de Carabanzo.

La ejecución de Gausón

Entre las novedades de este año está, por ejemplo, el traje del César. En su indumentaria, la más espectacular de todas, se han invertido este año más de mil euros. Aunque la principal será la incorporación de una nueva escena a la aventura de los astures: la ejecución de Gausón, su líder. A las 21 horas del sábado está previsto que la Legio V Alaudae irrumpa en el poblado de Carabantius reclamando la cabeza de Gausón en venganza por el asalto de su campamento en La Carisa y el robo de grano. Su castigo será la pena de muerte, y sus compañeros lo llorarán y lo incinerarán con todos los respetos antes de proclamar un nuevo líder. No hay tiempo que perder. Al día siguiente ocurrirá la gran batalla contra los romanos.

«Cada año hay más emoción, más sentimiento y más humanidad. Es muy importante que el público vibre», asegura Vázquez. Para ello, los de Carabanzo se bastan a sí mismos, pero también cuentan con ayuda externa. Hasta ocho grupos de teatro o de recreación histórica de Asturias, pero sobre todo de otras regiones, asisten a los lenenses y se encargan de algún episodio. Son La Legio V Audalae de Mieres, Trebas Galaicas, Templo de Juno de Astorga, Asociación de Guerras Cántabras, Lucus Équites, Hermanos de Armas de Arneso, Bataclán Teatro de Lena y la asociación de Mujeres La Carisa.

La fiesta se ha hecho grande. «Cuando la organizamos el primer año, lo hicimos para darle un poco de vida al pueblo, que se estaba quedando sin fiestas, pero no imaginábamos tanta repercusión», recuerda Vázquez. El primer año ya se les fue de las manos. Carabanzo se colapsó y una larga caravana de vehículos llegaba hasta Santa Cruz, en Mieres. Desde entonces, no ha hecho más que crecer.

En unos pocos días, Carabanzo desaparecerá para adoptar su nombre romano, volver a ser el pueblo de luchadores que plantaron cara a los dominadores de Occidente. Cuando el público comience a llegar el domingo para asistir a la batalla, allí se les exigirá que se identifiquen con un bando. Si quieren ir con los romanos, se quedarán en el pueblo. Si quieren ir con los astures, tendrán que subir al monte. A pesar de la mayor dureza, y de saberse perdedores de un duro envite en el que se derramará sangre, en Carabantius nadie quiere ser romano.