Rey, 30 años de pintura silenciosa

De izquierda  a derecha, 'Autorretrato', 'Retrato de  Pablo Picasso'  y 'Paloma'./
De izquierda a derecha, 'Autorretrato', 'Retrato de Pablo Picasso' y 'Paloma'.

El guionista de Gallego&Rey expone sus obras, acrílicos sobre tela, en Gijón

PACHÉ MERAYO GIJÓN.

Lleva 30 años de los 59 que ya peina (Madrid, 1955) detrás de los pinceles, aunque para todos Julio Rey sea no la música sino la letra de la famosa pareja de humoristas gráficos Gallego&Rey. Es, sí, el que firma los guiones, pero también el que cada día le lanza a Gallego un boceto dibujado, al que unas veces hace caso y otras tira a la papelera. La cuestión es que ese mínimo ejercicio le permitió, dice, ir «creciendo, un poco cada día» hasta que se salió del todo de la viñeta, lanzándose al cuadro. Primero pintó en silencio. Tres décadas de pintura silenciosa. «De trabajar en el garaje, como Bill Gates». Ahora le toca mostrarla. Su primera exposición se celebró en Madrid a principios de año. La última le trae a Gijón, donde, a partir de este sábado, mostrará una colección de acrílicos sobre tabla, que titula 'Pinturas'. El escaparate de este madrileño hijo de llanisca y gijonés, que no perdona verano en Llanes, será la sala de Gijón El Arte de lo Imposible.

Allí dejará que surja la «sorpresa». Esa que admite siente todo el mundo ante sus pinceles. «Por eso de que soy el que escribe y no el que dibuja». Por eso de haber iniciado «una nueva travesía, un nuevo yo», que decidió mostrar al público, cuando la vida casi se le detiene. Julio Rey sufrió un infarto hace dos años. Tanto le afectó a su capacidad de crear que su autorretrato no tiene ojos y boca, nariz y orejas, sino endocardio y miocardio. Venas, sangre y músculo. «Me represento con un corazón, porque fue su parada la que me abrió el camino».

A Gijón vendrá con una colección de obra nueva, que bebe de muchos pintores a los que admira. Desde Velázquez, con el que descubrió la pintura de la mano de su padre, a Basquiat. Éste último está no solo en sus pasiones, sino también, en cierto modo, en su paleta. Asegura que él fue quien le «abrió una puerta enorme, que al sobrepasarla me permitió dejar atrás muchos corsés».

Parte de la serie que presenta aquí y supone «el comienzo de una nueva etapa», rinde «homenaje» al papel impreso, «especialmente a los periódicos y sobre todo, a mis compañeros los periodistas». De ahí que la letra también esté en sus tablas. La letra en tipografía de prensa. «No podía ser de otra manera», dice. «Quien ha estado en una redacción sabe que lo que vive en ella se mete en las venas para toda la vida».

También estarán en las obras de El Arte de lo Imposible sus viajes por el mundo. Habrá cuadros que cuenten el África que vio y sintió, también ciertas criaturas oceánicas. «Están acorraladas y yo quería, pintándolas, demostrar su auténtica belleza».

Y con los lugares y los seres animales, las personas. Entre ellas su amado Picasso. A él dedica dos piezas de la veintena que colgará. Un retrato con 'ñ' a modo casi de corona y una paloma que sale de su escenario habitual para situarse en Gaza. Ahí le gustaría a este guionista, dibujante y pintor, que llevara su símbolo.

También pinta Rey un cuervo en honor de Edgar Allan Poe. Le interesan los seres vivos. Está claro. Pero por encima de todos, el hombre, las figuras humanas. «Llegar a lo más hondo en el retrato y demostrar lo que encierra cada rostro. Eso es lo que realmente quiero hacer».