«Joaquín Sabina nos enterrará a todos»

Pacho Varona, Mara Barros y Antonio García de Diego, en una de la 'Noche Sabinera'. /
Pacho Varona, Mara Barros y Antonio García de Diego, en una de la 'Noche Sabinera'.

La 'Noche Sabinera' llega a Avilés y Siero para corear los temas del de Úbeda con Pancho Varona, Antonio García de Diego y Mara Barros

AZAHARA VILLACORTAGijón

Pancho Varona (Madrid, 1957) es el perfecto escudero, el hombre al que lo que mejor se le da, según confesión propia, «es estar a la izquierda de Joaquín Sabina». Y este «rockero insurgente», como se autodefine en su Twitter, llega este fin de semana a Asturias, «la tierra prometida», dice al teléfono. Y lo hace para que todos los incondicionales del genio de Úbeda «no le echen tanto de menos cuando no está tocando» con un afortunado invento que nació hace una década: la 'Noche Sabinera', en la repasarán lo más destacado del repertorio 'joaquiniano' y en la que los más aguerridos se subirán al escenario junto al propio Varona, Antonio García de Diego y Mara Barros -otros de los inseparables del flaco- para interpretar canciones que ya son clásicos. Esta noche, a las 21 horas, estarán en Santa Cecilia (Avilés) y mañana, a las 20, en el Auditorio de Pola de Siero. Y sí: es tan encantador como parece.

Más 'Noches Sabineras' y ahora en versión trío en vez de como dúo con la espléndida voz de Mara Barros.

Hemos adoptado a Mara porque el espectáculo crece de una manera increíble con ella. Es muy provocadora y muy provocativa y a la gente le encanta porque nos da vida a estos dos tipos tan mayores (Risas). Nos lo pasamos muy bien. Yo, además, siempre he dicho que Joaquín tiene el público más inteligente de todos.

Y de nuevo en Asturias.

Nosotros, ya lo sabéis, somos devotos de Asturias. Antonio, incluso, tiene casa por la zona, así que nos ha prometido llevarnos a un restaurante que conoce para festejarlo. Y mi madre vivió en La Felguera, así que para mí es como volver a casa.

¿Y su Joaquín que opina de todo esto?

También se divierte mucho y está feliz de que tengamos trabajo cuando no estamos de gira. Y nosotros estamos todo el rato deseando que nos llame para lo que sea: para componer, para charlar sobre la vida, para celebrar un cumpleaños...

¿Cómo anda el maestro de sus últimas lesiones en el talón de Aquiles?

Pues está perfectamente después de llegar de Latinoamérica, que fue una paliza, y tener que suspender en Canarias. Nos va a enterrar a todos, ya lo verás (Más risas).

Además, tengo entendido que usted se hizo músico para viajar junto a él.

Sí. Para viajar y para no madrugar (Se ríe). Un día, en La Mandrágora, que era un bar en el que cabían 30 personas, se quedó sin guitarrista y pidió uno. Y yo le contesté: «Yo me las sé todas». No tenía ni idea de si yo era el guitarrista que buscaba, pero me las sabía. Y, desde entonces, ha sido maravilloso que Joaquín me haya enseñado tantas ciudades, tantos lugares...

Han escrito juntos decenas de canciones que ya son historia de la música. Solo un ejemplo: 'Ruido'.

Me encanta que menciones esa porque a mí también me parece maravillosa. Yo calculo que son más de 90. Y, aunque todas son hijas tuyas y a todas les tienes cariño, a algunas les tienes todavía más si cabe.

¿Y cómo andamos los españolitos de afinación?

Muy bien. Excelentes. Se nota que practicamos en la ducha (Risas). Además, la gente es muy atrevida y se sube a cantar con nosotros. Eso es lo que queremos: no buscamos cantantes perfectos, sino valientes que se atrevan a dar el paso.

¿Hay temas ineludibles?

Claro. 'Princesa', 'Aves de paso' o 'Calle melancolía' están entre las preferidas. 'Y sin embargo', 'Contigo', 'Esta boca es mía'...

Incluso tienen un apartado dentro del recital que han llamado 'Hay vida después de Sabina pero no es vida'.

En él aprovechamos para tocar cosas nuestras, pero no son tan bonitas, la verdad.

Y tiene dos colecciones de entradas a conciertos.

Una es de otras bandas y otra, de los nuestros, con pases de prensa, acreditaciones... Cada vez que la veo, me emociono. Lloro, porque es toda mi vida. El corazón me estalla de alegría.