El Coriscao y su contorno

Vista del Coriscao y los Picos de Europa, desde el pico La Guarda-Llesba./
Vista del Coriscao y los Picos de Europa, desde el pico La Guarda-Llesba.

Visitamos un buen mirador de los Picos de Europa, entre Cantabria, León y Asturias

BERNARDO CANGA Y CARMEN PIÑÁN

Subir desde el Desfiladero de La Hermida a Potes es una maravilla, pero llegados a ese gran centro turístico de los Picos de Europa, nos obliga a la parada de descanso y al paseo por sus calles y entorno. Cerca de esta población lebaniega, capital municipal, se encuentra la ermita de Valmayor, patrona de Potes, que es propiedad de la Hermandad de Nuestra Señora la Virgen de Valmayor. También la finca donde se encuentra y sus alrededores son propiedad de esa hermandad. Pero si se va con devoción, sin coches, sí permiten el paso a excursionistas que pueden contemplar, además, el mayor alcornocal del Norte de España. Una pista hormigonada, de un par de kilómetros, une este templo con el núcleo urbano, saliendo de él por la carretera del puerto de San Glorio (N-621).

Pero si seguimos hasta el alto de dicho puerto, tras pasar el Mirador del Corzo, llegamos en pocos kilómetros al alto de San Glorio, límite cántabro y leonés (también podríamos ir desde Riaño y Portilla de La Reina). Allí, a 1.600 metros de altitud, tendremos cerca las cimas de Peña Prieta, Espigüete y Tres Provincias (limite de Cantabria, León y Palencia) en la parte sureña del puerto. Y, en la zona Norte, los Picos de Europa (especialmente sus macizos Central y Oriental). Así como, al Noroeste, los altos de Mediodía y Coriscao, que con más de 2.200 metros de cota son excelentes miradores de las cumbres citadas anteriormente, así como de Peña Sagra y Peña Labra, más al Noreste. Para llegar a ese mirador natural o su contorno podremos tomar una pista asfaltada de un par de kilómetros, que al Norte de San Glorio, nos conduce rápidamente al collado de Llesba, donde se encuentra el Monumento al Oso, a los pies de la Peña Llesba (fácil de ascender desde ese monumento, en media hora, a paso tranquilo). Tras Peña Llesba está la majada de Prado Cubo, sobre el valle del Naranco.

Desde Llesba, tras visitar su monumento con la figura de un oso pardo, en piedra, curiosamente de color blanco (se llega a él en cinco minutos caminando); se puede ascender a la izquierda, al Oeste, por marcado sendero a los picos Coriscao, o Mediodía, en algo más de un par de horas. Pero sin falta de llagar a sus cumbres se puede, en una hora de caminata, llegar a sus bellos collados, donde las vistas de los picos y valles de Liebana (al Norte) o del de Boca de Huérgano y Espejos de La Reina (al Sur) son impresionantes. Por ese sendero se sube al collado de La Guarda, Peña del Gustal, El Cascajal y La Gobia, antes de llegar a la Collá Coriscao y a su cima (aunque con cierta precaución).

Otra marcha a pie por este lugar podría ser por la pista que baja desde Llesba, al Noroeste, hacia Cojorcos y Cosgaya, cerca de Potes, por los valles de La Liébana y del Naranco, apta para coches duros, pero limitada solo a vehículos de ganaderos o de servicio oficial. Un par de horas se tardará al pueblo de Cosgaya (donde hay otro monumento 'gastronómico' al oso) y la mitad a la majada o aldea, de Cojorcos. Aunque lo mejor, si no queremos caminar mucho, o el día no está claro, es llegar al mirador natural de la collada del Coriscao o de La Guarda, en una hora ascendente, a paso suave, desde Llesba. Aunque si hay nieblas o tormentas (y viento), es mejor ni intentarlo.

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