«Desgraciadamente el humor transita por pasillos cada vez más estrechos»

José Mota estará mañana en la Laboral. / EFE
José Mota estará mañana en la Laboral. / EFE

José Mota llega mañana a la Laboral con Florentino Fernández y Santiago Segura: «Nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos, nada es tan importante»

M. F. ANTUÑA

Tres cómicos hablando de humor. Ahí es nada. El Teatro de la Laboral acoge mañana 'Dos tontos y yo. Mota, Segura y Flo', que une a los susodichos y les sube a las tablas en una función divertida y reflexiva. Es José Mota (Montiel, 1965), una de las tres patas del banco, quien habla de risas pasadas y presentes, quien defiende el humor para sobrevivir y para vivir mejor.

-¿Qué es esto?

-Lo que planteamos Santiago, Florentino y yo es una especie de ponencia acerca de los diferentes humores y maneras de entender el humor a lo largo de la historia. Es como un análisis de la risa y del comportamiento social: cómo ha ido de la mano del hombre, cómo se ha utilizado como herramienta de superviviencia... Hablamos del blanco, del amarillo, del marrón, del presumiblemente intelectural... Tuvimos que consultar libros, estudios y hemos aportado nuestra ideas.

-¿Es casi una tesis doctoral?

-Está enfocado a decirle al público: «Hoy, amigos, no venimos como cómicos, venimos a hablar del sentido del humor, de por qué nos reímos». Después vamos desplegando preguntas, hablando del chiste, del monólogo, del humor físico, y esto nos da pie a poner ejemplos de las diferentes maneras en las que se expresa.

-¿En qué momento está hoy?

-En un momento complicado, desgracidamente transita cada vez por pasillos más estrechos, el discurso de lo políticamente correcto lo ha secuestrado. Es una cuestión complicada: se han ido consiguiendo logros sociales, y eso es fantástico, y paralelamente se ido secuestrando porque hay miedo a que algo pueda ser mal entendido. Es una pena porque una sociedad que abraza el humor sin miedo es una sociedad más libre, es un arma de construcción masiva. Pero es que, además, casi nada es para tanto, nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos.

-¿Esto va a cambiar?

-Son rachas por las que se pasa. Soy optimista. A mí no me gusta poner letreros de prohibido; otra cosa es lo que uno éticamente considere en su código.

-¿Qué dice su código?

-No me gusta hacer humor donde media dolor humano, trato de utilizarlo como herramienta de distracción, de juego y de denuncia. Tengo la gran fortuna de ejercer un poco de cronista en el programa de fin de año y quiero que se vea como un escaparate público masivo con un cierto contenido social.

-¿Hay mucho drama detrás de la comedia?

-En toda comedia subyace la tragedia. Si te paras a pensar de qué nos reímos, lo hacemos de las miserias y ruindades propias, vistas en el de enfrente, no en ti; pero te ríes porque las reconoces como tuyas. Digamos que el humor sirve para digerir el monstruito que todos llevamos dentro.

-¿Pero ustedes sufren haciendo humor, creando gags?

-Es trabajo, pero la ventaja es que en el planteamiento de este espectáculo estaba en primer lugar pasarlo bien, juntarnos y jugar. Ha sido un proceso costoso de elaboración y divertido a la vez. Pero hay que trabajar mucho, no basta con el 'qué gracioso soy', hay que enfrentarse al papel en blanco.

-¿Es más difícil hacer reír en directo o en diferido?

-Son escaparates distintos. Lo más agradecido del mundo es el teatro, es donde pones la carne en el asador, está ocurriendo en el momento, la satisfación es inmediata, la gente te devuelve algo impagable. Es una droga absoluta. La tele también me ha dado muchas satisfacciones y reconocimientos, pero es otra manera de entender el humor, tienes tiempo para elaborarlo, es más costoso y sacrificado. Hay ventajas e incovenientes.

-Vida política española: ¿drama o tragedia?

-Es lo que siempre fue, lo único es que ahora tenemos más información.

-¿Trump es un chiste?

-Es gente que se autoparodia, una caricatura de sí mismo. Son personajes tan excéntricos que el humorista cuando les parodia se queda por debajo.

-¿Más caricatos?

-El de Corea es otro.

-¿En territorio nacional?

-La verdad es que los políticos de ahora sueltan menos en el caldo del humor que los de antes. Si les das un hervido de diez minutos en la olla el caldo sale más transparente que con Carrillo, González o Guerra.

-¿Qué dejan en el caldo las redes sociales?

-Han revolucionando el modo de comunicar y estar en contacto todos. Hay mucho ingenio. Solo hay una cosa que viaja más rápido que la luz y es el chiste, y ahora mucho más. El humor no solo es patrimonio de quien lo hace profesionalmente, la titularidad la tiene el pueblo, es soberano.

-Abunda el ingenio 'on line'. ¿El faltosismo también?

-Es la parte B, la negra: tirar la piedra y no saber la mano que está detrás. Con el tiempo, se regulará legalmente.