Grigori Sokolov, en Oviedo

Grigori Sokolov, en Oviedo

La poética y la mística del genial pianista ruso vuelven a citarse con el exigente público del Auditorio en las Jornadas de Piano

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Es un viejo conocido del melómano público ovetense que siempre maravilla con toda la poética y la mística de sus interpretaciones, capaces de convertir las partituras en pura magia. Este sábado, el pianista Grigori Sokolov vuelve al Auditorio de Oviedo, que tantas veces le ha aplaudido, con un programa compuesto por obras de Beethoven y Brahms.

Es todo un personaje y un auténtico maestro este músico nacido en San Petersburgo en 1950, que no concede entrevistas, que entusiasma a sus colegas, que embelesa a la crítica y que enamora al público. Poco más se puede decir, pero sin embargo aún se puede decir mucho de quien es capaz de extraer tantos matices, registos y colores del instrumento musical que comenzó a tocar cuando contaba solo cinco años. Pronto apuntó maneras, tantas que solo siete años después daba su primer concierto en Moscú. Ya con 16 años, ganaba una medalla de oro en el concurso Tchaikovsky. Así comenzaba una carrera imparable que le ha llevado a cosechar aplausos por medio mundo. Siempre se destaca su capacidad para transmitir, para hacer llegar ese intangible que marca la diferencia entre un músico grande y uno directamente colosal.

Él es de la segunda categoría. Y en Oviedo lo saben bien, por eso el público fiel de las Jornadas de Piano le espera como agua de mayo.

Lo cierto es que en España siempre ha contado con el beneplácido de los melómanos. Y por eso sus citas con esta tierra son múltiples. En esta ocasión, antes de llegar a Oviedo se ha dejado ya oír y gozar en Valencia, Pamplona y Bibao. Madrid y Barcelona le esperan después.