Jardines de ensueño para recibir el otoño en Asturias

Uno de los rincones del Jardín Botánico de Gijón, que reúne la mayor colección de especies vegetales de Asturias./arnaldo garcía
Uno de los rincones del Jardín Botánico de Gijón, que reúne la mayor colección de especies vegetales de Asturias. / arnaldo garcía

La Quinta de Selgas, el Jardín Botánico, el parque Ferrera La Fonte Baixa y el Campo de San Francisco son algunos de los vergeles más atractivos, ideales para ver estos días

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA

Alguien definió los jardines como obras humanas realizadas en colaboración con la naturaleza. Sus ciclos rigen el tempo de estos espacios vivos y sin su concurso poco podrían lograr en ellos nuestras técnicas ni nuestros conocimientos. Les proponemos visitar algunos de los jardines más atractivos de Asturias para celebrar la entrada oficial del otoño, este domingo, observando su presencia en estos espacios creados por la mano del hombre.

En la aldea de El Pito, en Cudillero, La Quinta de Selgas alberga el conocido popularmente como Versalles asturiano. Fruto de la sensibilidad y la cultura de los hermanos Ezequiel y Fortunato de Selgas –como los edificios construidos en la finca y todo lo que hay en ellos–, ocupa nueve hectáreas, repartidas en tres espacios claramente diferenciados.

En su diseño trabajó el parisino Henri Rigoreau Jouvert y su impronta más visible está en el jardín francés, situado en el ala sur, formando una amplia avenida que confluye en el palacio. Muros de camelios recortados, lienzos de césped y parterres de boj marcan sus líneas geométricas acompañados de esculturas y fuentes. El jardín italiano, emplazado al norte, cuenta con un estanque central, terrazas y balaustradas al amparo de dos espectaculares araucarias. Más libre y cercano a las fantasías de la naturaleza, el jardín inglés combina las praderas abiertas y el fluir del río que lo atraviesa con la sombra recogida de arces japoneses, magnolios, coníferas y un bosque de secuoyas rojas. Hoy se puede contemplar en las visitas guiadas a la Quinta.

De propiedad privada hasta su conversión en parque público en 1976, los jardines avilesinos de Ferrera, podemos visitarlos cualquier día del año. El llamado jardín inglés, constituye la mayor parte del recinto y en él crecen tilos, tejos, aligustres de Japón y cedros, entre otras especies botánicas. En la zona más próxima al Palacio –actualmente un hotel– se extiende el jardín francés, con sus fuentes, su centenaria haya roja, una pareja de tulíperos de Virginia y un ginkgo biloba (el único árbol sin parientes vivos), entre otros tesoros.

La mayor colección de especies vegetales de Asturias reunida en un terreno de 25 hectáreas y un auténtico jardín de jardines en el que la naturaleza comparte protagonismo con la intervención en ella del ser humano, eso es lo que ofrece al visitante el Botánico de Gijón. Su núcleo original es la Finca La Isla y su jardín de inspiración romántica, creados por el industrial Florencio Valdés en 1870. Ahora es una de las cuatro áreas en que se divide este espacio y forma el llamado 'jardín histórico', con ejemplares de tilos, cedros, arces, tejos, cipreses, plantas acuáticas, camelias, bambús, bonsáis, etc. Las otras áreas las constituyen el Entorno Cantábrico, con una amplia muestra de especies arbóreas y florales de esa región, y el Itinerario Atlántico, con ejemplares de los seis ecosistemas presentes en este entorno.

Robles de 400 años

Por último la llamada Factoría Vegetal está dedicada a frutales, huertos, plantas de diversos usos, malas hierbas y especies invasoras. La Carbayeda del Tragamón, con robles de más de cuatrocientos años, es otro de los principales activos del Jardín Botánico, un espacio en el que también puede disfrutarse de las diversas actividades de ocio y espectáculo programadas. Nuestro viaje por los vergeles asturianos más dignos de conocer podría terminar en el más desconocido de todos y uno de los más singulares, el Jardín de La Fonte Baixa de Luarca. Situado sobre el Cantábrico, en sus doce hectáreas reúne algo más de medio millar de especies botánicas de todo el mundo y todos los climas: secuoyas, helechos de Tasmania, un árbol de hierro de Guayana, un papiro y toda clase de camelias pueden contemplarse en este capricho privado del empresario José Rivera (uno de los fundadores de Panrico) que puede verse en visitas guiadas.

Tampoco olvidar el ovetense Campo de San Francisco, con una extensión de nueve hectáreas y auténtico pulmón de la capital. En su interior, 55.000 metros cuadrados de zonas verdes, que incluyen 995 ejemplares de árboles, con 51 especies y6 más de cien variedades. Algunos de ellos tienen, incluso, más de trescientos años mientras que su popular plátano de sombra cuenta con más de cuarenta metros de altura.

 

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