José Luis Garci rinde homenaje al cine negro en 'El Crack Cero'

Carlos Santos, en un fotograma de la película./
Carlos Santos, en un fotograma de la película.

José Luis Garci (1944, Madrid) lleva desde mediados de los ochenta anunciando su retirada detrás de las cámaras, pero siempre hay algo que se lo impide. La última vez que dijo que lo dejaba fue tras el estreno de aquel desastre llamado 'Holmes & Watson: Madrid Days' (2012), una película con un presupuesto desalentador que apenas lograban apuntalar los actores. La sorpresa llegó cuando hace dos años el cineasta deslizó que preparaba una precuela de dos de sus cintas más queridas, 'El crack' (1981) y 'El crack II' (1983), protagonizadas por Alfredo Landa. El revuelo que se montó fue mayúsculo. Tanto que el realizador rebajó después las expectativas asegurando que era una idea irrealizable porque, por ejemplo, la Gran Vía madrileña había cambiado tanto en estos años que iban a necesitar de un gran presupuesto para llevarla al pasado.

Sin embargo, las ganas de ahondar en el pasado de Germán Areta superaron cualquier tipo de traba, incluso la elección del actor que recogería el testigo de Landa, un papel que cayó en manos de Carlos Santos, a quien todavía recordamos como Luis Roldán en la formidable 'El hombre de las mil caras' (2016).

Rodada en blanco y negro, 'El crack cero' se mira en el cine negro de los 40 y los 50 y coloca la cámara justo unos años después de que Areta cuelgue el uniforme como policía y se enfunde el traje de detective privado. Ambientada en noviembre de 1975, con Franco ya postrado en la cama, el detonante de la acción es la sospechosa muerte de un sastre que la policía ha calificado de suicidio. Será Areta quien, de manos de una bella y misteriosa mujer, reciba el encargo. En efecto, en 'El crack cero' todo huele a homenaje nostálgico a otra época, pero funciona.

Garci y Javier Muñoz ('Sicarivs: la noche y el silencio') han perfilado como guionistas una historia de ritmo lento cuyo desenlace va construyéndose poco a poco, permitiendo al espectador tomar la delantera en ocasiones y dejando algún que otro cabo suelto. La historia sirve también para conocer mejor al investigador, su forma de trabajar y los inicios de su relación laboral con El Moro (Miguel Ángel Muñoz toma el relevo a Miguel Rellán). 'El crack cero' se aleja conscientemente de las tendencias actuales. Dice Garci que él ha sido nostálgico desde niño. Por lo menos, esta vez, no se cierra las puertas a dirigir de nuevo.