Les Luthiers: «El humor no envejece»

Tomás Mayer-Wolf, Horacio Turano, Jorge Maronna, Martín O'Connor, Carlos López Puccio y Marcos Mundstock, en el Reconquista. :: MARIO ROJAS/
Tomás Mayer-Wolf, Horacio Turano, Jorge Maronna, Martín O'Connor, Carlos López Puccio y Marcos Mundstock, en el Reconquista. :: MARIO ROJAS

Les Luthiers llegan hoy al Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo con 'Viejos hazmerreíres', que se quedará hasta el martes

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Vuelven con una antología que se mece y florece entre los espectáculos más celebrados de sus 51 años de historia. Les Luthiers desembarcar hoy con su brillante y vibrante cóctel de humor y música en el Auditorio Príncipe Felipe para quedarse hasta el martes. Tiempo para hacer reír y para recordar lo que pasó un año atrás. «Yo, que tengo el oficio de hablar, de leer cosas y discursos, ese día me temblabla la voz», dice Marcos Mundstock rememorando la ceremonia en la que recogieron, de manos del Rey, el Premio Princesa de Asturias. «Fue una semana maravillosa, muy especial», remata Tomás Mayer-Wolf.

El recuerdo del galardón está presente y latente. Oviedo, ciudad en la que actuaron hace casi 30 años, no es cualquier plaza para estos astros de la risa y la música que estrenaron en 2014 en Argentina la antología con la que abren gira española. En formato de 'Radio tertulia', los seis cómicos -tres veteranos y tres jóvenes- interpretarán, entre otras piezas, la zarzuela náutica 'Las majas de Bergantín', la obra sanitaria 'Loas al cuarto de baño', o un vals que es la nueva obra 'Receta postrera'.

La receta postrera, primera y señera de su caminar por el mundo del espectáculo sigue siendo la misma: «El humor no envejece, quizá cierto humor, quizá haya chistes que cuajaban hace cincuenta años y ahora no, pero no es el caso de nuestro repertorio, el buen humorismo no cambia», concluye Marcos Mundstock, uno de los veteranos de la formación. Tomás Mayer-Wolf también lo tiene claro: «Cambiaron las plataformas y los medios en que se comunica, las redes sociales o Youtube son formatos más rápidos, pero el humor es el mismo».

El suyo sigue inasequible al desaliento y fiel a sus consignas de siempre: evitar el dolor del otro, no reírse del prójimo ni hacer chiste fácil de los defectos. «Siempre nos gustó el humor más atemporal, no hacer personajes con nombres y apellidos sino prototipos, eso es más desafío para el humorista que el chiste del narigón y el calvo».

Y eso que ellos mismos hacen chiste de sus propios defectos: «Le voy a dar el titular, 'hablan los calvos de Les Luthiers'», bromea Mundstock como antesala a una charla en la que ambos demuestran tener cabezas lúcidas y despejadas.

Como quiera que nunca han metido dedos en llagas políticamente incorrectas, no han sufrido tampoco los miedos a meter la pata tan comunes hoy. Eso sí, advierten que las redes y el hecho de que la opinión sea tan libre a veces hace florecer malas maneras y modos. Ellos prefieren seguir riéndose del mundo y de sí mismos sin caer en el insulto y seguir actuando sin fecha de caducidad. «Mientras podamos hacer espectáculo en posesión de todos nuestros recursos y medios, no hay nada más lindo en el mundo que hacer funciones de Les Luthiers, es muy graficante en todos los sentidos, vivimos de ello y nos divierte mucho».

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