«En este 'Moby Dick' hemos elegido entrar en la zona oscura de Ahab»

José María Pou, convertido en Ahab sobre el escenario. :: DAVID RUANO/
José María Pou, convertido en Ahab sobre el escenario. :: DAVID RUANO

Andrés Lima dirige a José María Pou en el montaje que llega este sábado al Jovellanos para dar forma teatral a la gran novela de Herman Melville

M. F. ANTUÑA

Es posible meter una gran ballena blanca y toda la inmensidad del oceáno en un escenario teatral? Lo es. La clave: imaginación. «La del equipo, el autor, la escenógrafa... y también la del público, lo dice Ahab al comienzo de la función: 'Sin imaginación no me vais a acompañar por estos escenarios'», anuncia Andrés Lima, que asumió la tarea nada fácil de patronear el barco de 'Moby Dick', la versión teatral con dramaturgia de Juan Cavestany que este sábado llega al Teatro Jovellanos con José María Pou en el papel protagonista y con Jacob Torres y Oscar Kapoya acompañándole.

«Ha sido una tarea muy bonita, un viaje, un océano», resume el director, que habla de las coincidencias felices que se dieron en esta travesía. Para empezar que cuando la productora Focus le propuso la idea Juan Cavestany ya estuviera trabajando en su particular relato teatral. Juntos, con la ayuda de todo el equipo, y con la gozosa imposición de José María Pou como protagonista, se recorrió un camino que encuentra en Ahab el narrador único y que se adentra en territorios quizá inéditos para los múltiples conocedores de la historia. «Conocemos la aventura de la caza de Moby Dick, la semblaza de Ahab como personaje temible y misterioso, pero tanto las películas como las novelas que nos han hecho leer son muchas veces extractos de 'Moby Dick'; nosotros hemos elegido entrar dentro de la zona oscura de Ahab», afirma el director. Se ha obviado toda la información documental sobre la caza de cetáceos para adentrarse en los matices del personaje. «Es una producción compleja, para que todo ese mundo inmenso de tormentas en alta mar, de ballenas cargándose barcos por la mitad, de furia enloquecida, se vieran en el escenario, pero lo que intentamos fue entrar en su psique, ir a lo misterioso, a las tormentas del alma, a esa doble faz», relata Lima. Lo mejor y lo peor del ser humano están en un Ahab que cuenta con un actorazo dándole cuerpo y voz. «Pou es uno de esos grandes actores que son capaces de acometer estos grandes textos desde un punto de vista muy actoral», anota Lima. La prosodia, la declamación, el saber enfatizar, esa madurez humana e interpretativa pisan con él las tablas. «Es muy generoso, se deja la piel», subraya.

Dice Andrés Lima que han disfrutado muchísimo con este montaje en el que las proyecciones y la música tienen importancia capital y que lleva ya un tiempo rulando por España. Pero no es la única obra de Lima que está en danza. También director de 'La vuelta de Nora', que hace un mes estuvo en Asturias, pronto comienza a trabajar en Barcelona en 'El chico de la última fila' de Juan Mayorga y el año que viene llevará a escena para el Centro Dramático Nacional 'En Shock. 1 El cóndor y el puma'.

No para pero, pese a todo, sí sabe lo que es la crisis: «No ha habido crisis creativa, pero la económica la hemos sufrido todos, la clase media en general y la artística en particular». Lamenta esa falta de compromiso con la cultura y apunta que el futuro está en manos de todos. De momento, hay que andarse con mucho ojo: «Vivimos en una sociedad cada vez más conservadora, hasta ahora el payaso siempre estaba a salvo y ahora ya no, y ese es un grave signo del peligro que nos acecha».

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