«A un músico le salen las mejores canciones cuando está más jodido»

Fernando Lima, Miguel Polonio y Pablo Martín son Tangerine Flavour./FIRMA
Fernando Lima, Miguel Polonio y Pablo Martín son Tangerine Flavour. / FIRMA

Tangerine Flavour, banda madrileña de veinteañeros, llega el sábado al Memphis con 'No hard feelings', rock americano que gusta más a sus padres que a sus amigos

MARIFÉ ANTUÑA

Lo curioso de Tangerine Flavour, una banda de rock de raíz americana 'made in' Madrid, es que el público que ama su música está más cerca de la edad de sus padres que de la suya. Fernando Lima (Angola, 25 años), Miguel Polonio (madrileño, 24 años) y Pablo Martín (madrileño, 24 años) son las tres patas de una banda que presume de referentes setenteros, de mirar a los Eagles, de nutrirse de soul y folk. Con 'No hard feelings' bajo el brazo, su primer álbum tras el EP de presentación y esperando que pronto se haga vinilo, este sábado llegan a la sala Memphis de Gijón con un directo muy eléctrico sembrado de temas propios y alguna que otra versión. Fer Lima, bajista y voz, augura una noche divertida.

-Tienen un sonido muy bueno. ¿Mucho curro detrás?

-Sí, trabajamos duro con Alfonso Ferrer, nuestro productor, que entendió que lo que hacíamos bien eran los juegos de voces, las armonías vocales, los medios tiempos. Se nos da bien y a la gente le gusta.

-Tangerine es la última bala de un grupo de chicos que no encontraban su sitio.

-Cada uno venía de hacer sus cosas. Yo llevaba poco en España cuando conocí a Miguel y Pablo, estaba en un grupo de versiones, era corista... Nos juntamos por probar algo, porque nos gustaba el rock americano más setentero, y eso hace que nuestro público sea gente mayor, no de nuestra edad, 24 o 25 años, que prefieren el reguetón, el house.

-¿Y por qué a unos veinteañeros les da por hacer música de los setenta?

-Miguel y Pablo siempre han sido mucho de rock americano, de los Eagles, Eric Clapton, Led Zeppelin, por influecias de sus padres; yo soy más moderno en ese sentido, mi ídolo es Michael Jackson y de ahí para adelante, no era muy vintage. Pero cuando se planteó grabar el disco tiramos hacia ahí, grabamos en una casita de madera, en directo, sin metrónomo, con un equipo súper antiguo. El sonido lo tenemos tan definido gracias a la forma en la que grabamos.

-¿Y cómo llevan eso de gustarle más a los amigos de sus padres que a los suyos?

-Bien. Hay muchos 'viejóvenes' entre nosotros, pero la moda del trap, el reguetón, el indie, es difícil de combatir. Nuestro público puede ser joven también, pero en general es gente mayor, de 40 a 50.

-¿Por qué siempre en inglés?

-Nuestras influencias son rock americano, los Rolling, los Beatles, todo en inglés. Una vez me dijeron que el rock americano se tiene que cantar en inglés porque tampoco se canta flamenco en inglés. Hay bandas que sí meten alguna canción en castellano, no es imposible, pero nosotros nos sentimos más cómodos en inglés. Tampoco cerramos las puertas.

-Dice uno de sus temas que 'el tiempo pasa para todos'. ¿Cómo ha pasado el suyo?

-Ahora mismo es nuestro mejor momento en cuanto a calidad musical, de sonido, de estatus, pero es nuestro peor momento de pasta.

-¿No ganan dinero?

-Con la promo, el disco, con fotos, con los viajes, las giras, los hoteles, las comidas... Unos conciertos se dan bien, otros no y no siempre se gana dinero. Pero estamos bastante contentos, porque además Larvin Music nos fichó y nos va a sacar el disco en vinilo.

-¿No pueden vivir profesionalmente de la música?

-Yo estoy terminando los estudios; Pablo, con su segundo máster; Miguel, currando. Cada uno tiene su plan b, pero estamos deseando vivir de la música. Ese es el sueño.

-¿Muy difícil sin lanzarse al mundo del reguetón?

-¡Siempre se puede sacar una canción de reguetón! Es más fácil malvivir de la música que poder vivir de ella bien.

-¿Cómo es su directo?

-Son conciertos muy divertidos, estamos ahí arriba, pasándolo bien, bailando, defendiendo nuestros temas.

-Tienen un álbum con 11 temas, un EP con cuatro. ¿Hacen también versiones?

-Haremos el disco entero, algunas canciones del EP y algunas versiones de bandas que nos gustan, pero no las canciones típicas, no son las que la gente espera.

-Los tres son compositores. ¿Cómo se organizan?

-Tenemos egos, pero no entre nosotros, dentro de la banda no hay discusión, cada uno hace su canción, la trae al local, la vemos, si nos gusta, se trabaja y, si no, a la calle.

-¿O sea, que se lo van montando en todos?

-Cada uno trae un tema, pero alguien dice 'vamos a probar esto aquí', 'aquí tienes tú el solo'. Y luego hay temás como 'Time is running over' que salieron entre los tres.

-¿Qué une al álbum?

-'No hard feelings' es un disco de once temas, donde nueve o diez son tristes, porque a un músico le salen las mejores canciones cuando está más jodido, pero aunque son letras tristes, cuando escuchas el disco no tienes sensación de tristeza. Queremos decirle a esas chicas que nos lo hicieron pasar mal: 'Gracias a vosotras hemos podido hacer estas canciones, sin resentimiento'.