«La popularidad de la televisión me ha puesto el teatro encima de la mesa»

José Luis Gil actúa hoy en el Teatro Jovellanos. / E. C.
José Luis Gil actúa hoy en el Teatro Jovellanos. / E. C.

José Luis Gil, el actor que dio vida a Juan Cuesta, llega al Jovellanos convertido en Cyrano de Bergerac, un personaje que le enamoró cuando empezó en la escena con 13 años

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Siempre ha tenido ese personaje en mente. Era un crío cuando se dejó seducir por la inmensa nariz de Cyrano y ahora, con 60 años, José Luis Gil la hace suya en las tablas de los teatros. Hoy llega al Jovellanos con este clásico francés de Edmond Rostand bajo la dirección de Alberto Castrillo-Ferrer. Le acompañan en el escenario Ana Ruiz, Héctor González, Nacho Rubio, Carlos Heredia, Rocío Calvo y Ricardo Joven.

-¿Por qué esa querencia por Cyrano?

-Es difícil de explicar. Fue accidental. Descubrí a Cyrano con 13 años como ejercicio actoral, me sirvió para conocer la obra y enamorarme inmediatamente del personaje. Me parecía maravilloso calarse sus botas, meterse en ese traje de mosquero y vivir esa vida tan intensa. Aparte de su vida amorosa, es un hombre cultivado, dramaturgo, tan hábil con la espada como con la pluma...

-¿Ha cambiado con el tiempo su visión del personaje?

-No. Se parece muchísimo. Bien es verdad que a lo largo del tiempo ves Cyranos y hay tantos como actores se atreven a subirse al escenario, cada uno tiene que encontrar su forma de verlo, interpretarlo y sentirlo. Para que el resultado sea bueno hay que partir de la verdad, la credibilidad; esta no es una historia de aventuras como una película de serie B, tienes que sentirlo. Es exigente emocional y físicamente. Y aunque la obra está en verso, te olvidas a los cinco minutos y multiplica el valor de la palabra.

-¿Tan difícil es?

-Lo sudo y lo sufro mucho. Físicamente está lleno de energía, es vital e inquieto, y luego es honesto, leal, íntegro... Son dos horas y diez minutos y hay que estar ahí, haciendo esgrima, subiéndote por los sitios, no está quieto, y cuando lo está es un torbellino de sensaciones, de emociones, de no poder expresar algo que necesitaría... Por dentro está acomplejado por su nariz y no puede expresarse ante la persona que ama.

-Todos conocemos a Cyrano. ¿Pero realmente conocemos a Cyrano?

-Esto es como el Quijote, todo el mundo lo conoce, pero ¿quién lo ha leído? Con Cyrano pasa algo parecido, quién no ha oído hablar de ese cadete símbolo de la dramaturgia en Francia con una nariz grande, pero no se conoce tanto. Por eso no está de más recuperar los clásicos, porque además hablan de aspectos como la lealtad, la amistad, la integridad, la honestidad. Son textos maravillosamente escritos, redondos.

-¿Qué tiene su Cyrano de especial?

-No sé. Intento hacer el Cyrano que yo siento, el que me enamoró con trece años. Trato de sentirlo de verdad, ese es el único truco que tienen los personajes. Una vez que lo sientes, lo disfrutas y lo sufres, y haces disfrutar al público de una obra maravillosa, del teatro de verdad. Las bases están puestas en los clásicos.

-¿Usted se siente un clásico de la televisión?

-No. Ser un clásico es mucho decir, me considero un privilegiado que ha trabajado en dos series de éxito, sobre todo 'Aquí no hay quien viva', que fue un fenómeno sociológico, y luego 'La que se avecina', que sigue y llega a su undécima temporada.

-¿Juan Cuesta lleva mucha público al teatro para ver a José Luis Gil?

-Seguro. No lo voy a cuestionar, por Juan Cuesta estoy haciendo esta obra. Me llevo dedicando a esto desde los 13 años y desde los 17 ganándome la vida, y Juan Cuesta y Enrique Pastor me han dado la oportunidad de sentirte capacitado para afrontar cosas.

-O sea, que nada de losa.

-No, hacer esa serie y tener ese nivel de popularidad me ha puesto el teatro encima de la mesa, cosa que no se producía antes, cuando estaba haciendo doblaje. Estoy agradecísimo.

-Usted que lleva tanto tiempo en el teatro, ¿cómo lo ve de salud?

-Bien. Siempre se dice que está en crisis, pero yo creo que es más profunda la del cine. Los guionistas se han pasado a la televisión, ahora disfrutamos de series maravillosas y eso hace que sea menos atractivo salir al cine. Pero el teatro tiene algo irremplazable, ocurre en ese momento y para ti, y esa función que no es igual a la de ayer y la de mañana.

-¿Qué tiene de particular el doblaje?

-Es una profesión muy especial y muy dificil, francamente difícil. Es tan complicado hacerlo bien... Pero en España tenemos una nómina de actores muy buenos.

-Nuevo Gobierno, ¿nuevos tiempos para la cultura?

-Ya lo verenos. La cultura es más molesta para unos gobiernos que para otros. Me da que también este nuevo Gobierno tiene prioridades que van por otro lado.

-¿Usted tiene asignaturas pendientes?

-Ninguna. Incluso a Cyrano nunca lo consideré como tal, pero la vida te da estos regalos.

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