«Lo que me quita la fuerza y más me cansa es la decepción humana»

La cantante Sílvia Pérez Cruz./EFE
La cantante Sílvia Pérez Cruz. / EFE

La de Sílvia Pérez Cruz es una de las voces del momento y mañana volverá a demostrarlo en el Teatro de la Laboral, donde actúa junto a Marco Mezquieda

JORGE ALONSO

Sílvia Pérez Cruz (Palafrugell, 1982) es una de las voces más sobrecogedoras surgidas en los últimos tiempos en España, y mañana estará en el Teatro de la Laboral de Gijón (21 horas), acompañada de Marco Mezquieda. Creció entre canciones populares ibéricas y latinoamericanas, se educó en el clásico y el jazz, se contagió de flamenco y de ahí nació un estilo propio, versátil e inconfundiblemente personal. Su último trabajo discográfico es 'Vestida de nit'.

–¿Cuánto hay de chispa y cuánto de meditado en su música?

–Pues soy de pensar mucho antes de subir al escenario y de pensar lo mínimo, a poder ser nada, encima de él. Me gusta cuidar cada detalle, cada palabra, cada silencio, cada frase, cada nota, cada armonía… cuando estoy aprendiendo una canción. En escena me fijo más en el diálogo, en el escuchar, el dejar las puertas abiertas para que pase lo que tenga que pasar; y hay días más inspirados que otros.

–¿Teme que alguno de sus trabajos llegue a ser tachado de acomodaticio?

–Creo que tendríamos que definir primero qué es ser arriesgado. A veces hay cosas que parecen arriesgadas que no lo son. No temo que mis trabajos puedan ser tachados de acomodaticios. Si algo define mis trabajos es que no caen en la comodidad, más bien al revés: '11 de novembre' es un disco de composiciones propias, letra, música, arreglos y parte de la producción; 'Granada' es una declaración de intenciones en la que se reivindica la interpretación y la parte creativa de hacer versiones; en 'Domus' compuse, escribí letras, arreglé y produje la banda sonora de una película completa; y 'Vestida de nit' es una mezcla de temas originales y de versiones donde la parte de investigación tiene que ver con la búsqueda del sonido del quinteto de cuerda, trabajando dinámicas, improvisación y riesgo. Seguramente, este último sea el más arriesgado, aunque pueda parecer lo contrario.

–¿Cómo quedan fuerzas para seguir creando después de todo lo que cabe en, por ejemplo, la 'Tonada de luna llena' del 'Vestida de Nit'?

–A mí crear no me quita fuerza, al contrario: me ayuda, me limpia, me centra, hace que me reencuentre con la parte más simple y pura de mí. Lo que más me sitúa supongo que es cantar. Lo que me quita la fuerza y lo que más cansancio me da son las decepciones humanas. La música y el arte en general, cuando es honesto y valiente, tanto cuando lo veo desde fuera como cuando formo parte de él, me da mucha fuerza y mucha felicidad, mucha esperanza.

–¿Le hemos perdido el miedo a esos prejuicios generacionales que lastraban la música de raíz latinoamericana o popular española?

–Desde luego yo no he tenido prejuicios ni problemas generacionales con la música de raíz, es más, desde pequeña he cantado canciones que cantaban mis padres o mis abuelos, y también las de mi tiempo. Para mí no hay barreras temporales. Tampoco con las canciones bonitas, que son atemporales, son inmortales. Si me apetece mucho cantarla no me importa cuándo fue compuesta.

–Si escucha 'apropiación cultural' piensa…

–Si escucho apropiación cultural no sé lo que quiere decir. Para mí lo importante es el respeto con el que se hacen las cosas. Yo he bebido de muchos estilos, o más bien de personas de las que he aprendido y tocaban estilos distintos, a los que siempre me he acercado con mucha humildad, admiración y respeto. Nunca había escuchado esta expresión antes.

–¿Cómo se construyen proyectos como los suyos, en la mesa de un café, ante la de mezclas o en la de la cocina?

–Pues cada proyecto se construye desde un sitio distinto, que también tiene que ver con de cada etapa personal y artística. Por ejemplo '11 de novembre' nace de una necesidad de purga por una vivencia emocional fuerte como es la muerte de un ser querido: las composiciones y los arreglos se construyeron en la mesa de casa a solas y la textura del sonido se trabajó más en el estudio. 'Domus' se compuso con el guion de la película, hablando mucho con su director, en el set de rodaje… y luego tiene mucho arreglo de la mesa de mezclas. Así como en general el alma de las canciones supongo que se crea en las mesas de la vida, en compañía o mirando lo que te rodea

–Por aquí hemos visto cómo la tonada era renovada con respeto e irreverencia por Anabel Santiago, Marisa Valle Roso o Rodrigo Cuevas. ¿Todavía quedan talibanes de la puerza que ponen piedras en el camino?

–Yo siempre he pensado que tiene que existir gente que cuide las raíces de las cosas para no perder de vista el punto de partida, y también gente destinada a perderse por las ramas y florecer hacia sitios nuevos, infinitos, consecuencia de mezcla de épocas, de corazones distintos; supongo que el respeto es lo más importante.

–¿Qué nos espera cuándo amanezca, si es que amanece tras la tormenta, el canto del gallo rojo o el del gallo negro?

–Cuando amanezca seguiremos cantando.

 

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