«El teatro es la verdad siendo mentira»

Miguel Rellán estará mañana en Gijón. / BELÉN DÍAZ
Miguel Rellán estará mañana en Gijón. / BELÉN DÍAZ

Miguel Rellán

Su rostro, su estampa y su voz son absolutamente familiares. Ha hecho tanto cine, tanta tele y tanto teatro que Miguel Rellán se ha convertido en un imprescindible. Pero es que, además, dirige y escribe este hombre que, como todos, tiene un precio. De eso va 'Siete años', la obra que el sábado llega al Jovellanos. Nacida a partir de la película homónima de Netflix versionada y dirigida por Daniel Veronese, le acompañan en escena Carmen Ruiz, Eloy Azorín, Juan Carlos Vellido y Daniel Pérez Prada.

-Otra peli que se hace teatro. ¿Importa la historia y no el medio?

-Lo importante es que interese al señor que está sentado en la butaca, que le afecte, le emocine, le haga pensar. El espectador tiene que salir del teatro distinto a como entró.

-¿Y en esta obra sucede?

-Sí. La película es muy light comparada con la obra. Cuenta la historia de cuatro emprendedores jóvenes, con una empresa cibernética que les va maravillosamente bien, pero hacen un desfalco y se llevan el dinero a Suiza, y les van a caer a cada uno de ellos siete años de carcel; a uno se le ocurre que en lugar de ir los cuatro, uno se autoinculpe. Pero ¿cuál? Como no se ponen de acuerdo, echan mano de un mediador.

-Pues el público tiene que salir con ganas de debate.

-Sí. La pregunta es ¿cuál es tu precio? ¿Hasta qué dinero eres amigo de tu amigo? En uno de los últimos coloquios que hicimos un señor levantó la mano y nos dijo 'tengo 52 años y tres hermanos, nos hemos llevado muy bien siempre hasta que mis padres nos dejaron cuatro duros y un terrenito'. Manda el dinero, y lo curioso es que a veces ni siquiera es por una cuestión de millones.

-¿Quiere decir que nos vendemos baratísimos?

-Hay mucha gente que sí. Y los que tienen el poder nos tienen cogidos por la hipoteca, el colegio de los niños... Ya lo decía el clásico: no hay nada más peligroso que un hombre que no necesita nada.

-¿Siete años no es nada o es una eternidad?

-No es nada para aprender a tocar el piano y en la cárcel, una eternidad.

-¿Usted tiene precio?

-Sí y no. Hay cosas que no, no me merecería la pena si a cambio no puedo dormir en paz. Ahora bien, sí tengo precio, hago películas muy malas porque me pagan divinamente. Me dijo Antonio Gala una vez: «Tú puta, pero carísima». Hasta ahí llega y mi contradicción la asumo.

-¿Algún precio para siete años de talego?

-Le digo algo, a mí la cárcel, en estos tiempos y con libros, no la veo tan grave.

-También habla de la vida 'Cartas de amor', la obra que estrenó en Avilés con Julia Gutiérrez Caba y que pronto vuelve a Madrid.

-El teatro que yo suelo hacer y me que me gusta es el que procura hablar de problemas que le influyen a la gente. Llevamos dos años con esa obra que habla de otro de los temas fundamentales, el miedo, trata de una pareja que no han estado juntos por condicionamientos sociales.

-¿El teatro está en la calle?

-Debería. Siempre ha sido una tribuna de Sófocles, el espejo de lo que está pasando.

-¿Si debería es que no es?

-En muchos casos no, hay muchas obras escapistas, tontorronas, como tantas películas, novelas y cosas. Estamos en la época de la banalidad, de leer el titular, de no profundizar, salvo una exquisita y minoritaria minoría.

-Muy pesimista le veo.

-Soy un pesimista que pelea por ser optimista, aunque no tenga razones. ¿Quién manda en el mundo? ¿Trump? ¿Bolsonaro?¿Qué pasa con la vieja Europa que dejamos morir a centenares de personas en el Mediterráeno? Estamos involucionando.

-Ha hecho cine, tele y teatro. ¿Qué tiene cada medio?

-Desde el punto de vista interpretativo, el medio de un actor es el teatro, el cine y la televisión son el arte del director, tu trabajo lo terminan en la moviola. El teatro es la verdad siendo mentira.

-También escribe y dirige.

-Sí. Ahora voy a dirigir en el Español una obra que tiene que ver con el periodismo. Yo voy mucho en Metro y me llevo libritos pequeños para leer, y descubrí uno que es una conversación entre las periodistas Mónica García Prieto y Maruja Torres sobre las guerras. Me sacudió y pensé que debería tener más proyección.

-¿Disfruta dirigiendo?

-Todo proceso creativo tiene una mezcla de sufrimiento y de placer, esa mezcla de a ver si me sale o no... Pero como al final nunca sale nada, la mejor representación siempre es la siguiente.

-Usted de jubilarse nada.

-Cualquier artista que lo sea de verdad no se jubila. Ya le digo: esto no se acaban nunca, la mejor representaciòn es la siguiente.

-¿Algunas buenas si mira atrás habrá tenido?

-Sí, pero en todas hay un pero. Hay que tener cierto inconformismo.

-Dígame en un tuit cómo está la cultura española.

-Es y será siempre minoritaria, el ser humano tiende a la ley del mínimo esfuerzo, si puede pegarle una patada al árbol para que caiga la manzana no sube al manzano. Es más fácil la Macarena que Bach. Pero, además, en este país nos regocijamos en ser cada día más burros.