«La vendimia convertía el trabajo en una fiesta»

Fotograma del documental 'Os fillos da vide'. :: E. C./
Fotograma del documental 'Os fillos da vide'. :: E. C.

La directora gallega Ana Domínguez presenta en FICX Plus 'Os fillos da vide'

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Ana Domínguez siempre había tenido una intuición: en los meses de junio y julio en la comarca vinícola orensana de Valdeorras aumentaba la natalidad. No le falló el instinto a esta cineasta gallega. Una investigación en el registro civil confirmó el pálpito. Nueve meses antes era tiempo de vendimia, de trabajo duro, pero también de encuentro, de fiesta, de celebración. El título de su película, 'Os fillos da vide', estaba cantado con el descubrimiento hecho. El ciclo FICX Plus programa mañana (20 horas, Pumarín Gijón-Sur) un documental hecho a fuego lento y con muchísimo amor.

Diez años de trabajo se esconden detrás de una película inspirada en la propia infancia de la directora. «Desde pequeña iba a la vendimia con mis abuelos, tenía un recuerdo muy bonito de esa época, era esa oportunidad de entrar en el universo adulto, y era además un evento festivo, tenía esa capacidad de convertir el trabajo en una fiesta en la que la gente compartía, se intercambiaban culturas y saberes», apunta la directora, que ve el campo como un espacio de creación. Y ella optó por crear allí, de la mano de Ángel Rueda, director de fotografía de una cinta que va recorriendo la aventura de las vides y las vidas a través de las estaciones y sirviéndose de la ayuda de personajes de la zona, que ejercen de narradores asumiendo el que ha sido o es su rol en todo el proceso del vino. «Vemos cómo va cambiando la planta, cómo se transforma el entorno, la vendimia, las fiestas del vino», anota Domínguez, afincada ahora en La Coruña, donde dirige la Mostra de Cine Periférico.

Ese camino por las estaciones se prolongó por espacio de cuatro años hasta dar el resultado deseado. «Se hizo en días libres, compaginándolo con nuestros trabajos», explica Domínguez, muy feliz con el resultado final, que plantea otro juego temporal además del de las estaciones, al retratar a cuatro generaciones: la de sus abuelos, la de sus padres, la suya y la actual.

En la Rúa de Valdeorras se acogió con auténtico entusiasmo la película, esperada durante años tras ser sus moradores testigos y protagonistas del rodaje. «Fue muy emocionante», dice Domínguez, que subraya que también fuera de Galicia se entiende el mensaje que quiere transmitir, esa experiencia de la niñez, de compartir la vida en torno al vino.

Ana Domínguez estará mañana en Gijón junto al director de fotografía Ángel Rueda y el director del FICX, Alejandro Díaz Castaño, para presentar el documental.