Sibiu, herencia sajona y aspecto alemán en el corazón de Rumanía

Vistas de Sibiu. /
Vistas de Sibiu.

Con el tiempo ha pasado de ser una importante ciudad comercial para convertirse en lo que es a día de hoy, un foco turístico de referencia

ÁLVARO ROMERO

La bella ciudad de Sibiu se encuentra en el corazón de Rumanía, concretamente al sur de la región de Transilvania. Su singular casco histórico le valió para ser considerada una de las urbes más bonitas del país y la primera en ser considerada Ciudad Europea de la Cultura, título que albergó en el año 2007. A día de hoy se ha convertido en un importante centro turístico.

Antigua capital de Transilvania se transformó en un lugar de referencia durante la Edad Media siendo uno de los focos económicos y culturales más importantes del país. El auge del comercio y los gremios vinculados a este arte hicieron de Sibiu una ciudad conocida en todo el viejo continente. Su situación ayudaba, además, a unir el mar Mediterráneo con el norte y el este de Europa. El medievo sirvió para que esta urbe experimentara su mayor auge y las familias comerciantes se enriquecieran dando vida a fortalezas y edificios imponentes que aún se conservan.

Fue fundada por colonos sajones durante el siglo XII y desde entonces conserva un característico aspecto germánico. Rasgo que puede descubrirse recorriendo su centro urbano, de hecho, a principios de la década de los 40 la mayoría de la población era de descendencia alemana.

La tranquilidad de Sibiu

Tan turística como tranquila, la localidad destaca sobre todo el casco antiguo o Ciudad Alta. Callejuelas de piedra con aspecto medieval forman un trazado mágico entre pintorescos rincones, escalinatas y plazoletas convertidas en lugar de reunión por los vecinos. La más destacada es la Plaza Grande, un espacio que hace las veces de centro neurálgico. Allí, se levantan algunos de los edificios más importantes de Sibiu, obras de la talla de la iglesia Biserica Romana, la torre del Ayuntamiento o alguno de sus palacios, antiguas propiedades de adinerados comerciantes.

A pocos metros se puede acceder a la Plaza Pequeña, repleta de tiendas, cafés y bares típicos. El Puente de las Mentiras es otra de las atracciones turísticas más destacadas, diferentes leyendas sobrevuelan el ambiente en este singular enclave lleno de encanto .

Coloridas casas llaman la atención entre las calles de la ciudad, antiguamente protegidas por una muralla defensiva de la cual aún se conservan algunos tramos y ocho de los torreones originales. Fuera de la Ciudad Alta las calles siguen manteniendo la belleza y la herencia medieval, su máximo ejemplo es la Plaza de los Orfebres, un espacio capaz de transportar al visitante siglos atrás.

 

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