Presidentes de Hunosa afirman que el origen de la fortuna de Villa no está en la hullera

Presidentes de Hunosa afirman que el origen de la fortuna de Villa no está en la hullera

Confirman que pagó al SOMA 243.462,46 euros de 1989 a 2001 con cheques a nombre de Villa | El exlíder sindical asistió a siete consejos de administración con Teresa Mallada en la Presidencia, el último, en junio de 2014

OCTAVIO VILLAOVIEDO.

No busquen el origen de la fortuna de José Ángel Fernández Villa en las cuentas de Hunosa, señorías. La frase es el resumen de las cuatro horas de comparecencia, ayer, de los tres últimos presidentes de Hunosa (Luis Tejuca, Juan Ramón García Secades y María Teresa Mallada) ante la comisión de investigación de la Junta General. La jornada matinal se cerró con las declaraciones del ex director financiero de Hunosa José Luis Marrón Jaquete, que se centró en su opinión como economista de que los fondos mineros fueron mal enfocados y apenas dejó caer entre líneas que la influencia de las centrales sindicales fue excesiva.

De tarde tocaba el turno a los responsables de la obra de la residencia geriátrica de Felechosa, construida por el Montepío de la Minería con cargo a los fondos mineros y en el punto de mira de la investigación. Éstos se limitaron a defender la transparencia y rigurosidad del proceso de adjudicación y de la ejecución de la actuación y el gerente de la empresa adjudicataria, Alcedo de los Caballeros, negó que Villa o José Antonio Postigo hubieran recibido «ni un sólo céntimo» del dinero cobrado por la construcción del geriátrico, ni por ninguna de las obras que su empresa ejecutó posteriormente para la mutua.

Cada uno marcando claramente su estilo, los tres últimos presidentes de Hunosa dejaron sentado que en la hullera «no hay caja B», en palabras de Tejuca y que «nunca me sentí mediatizado ni por Villa, ni por nadie», según Secades. Mallada, más pegada a la documentación, indicó que al asumir ella su cargo, en 2012, «pedimos a los sindicatos el esfuerzo de dejar de percibir las dietas por asistencia a las reuniones del comité intercentros», un dinero al que Tejuca, horas antes, se había referido como «calderilla». Explicó Mallada que mientras se pagaron dichas dietas, «fue por transferencia» al SOMA entre 2001 y 2012, periodo en el que el sindicato ingresó de Hunosa por dicho concepto un total de 297.594'98 euros. José Ángel Fernández Villa era entonces el secretario general, pero el ingreso iba directo a la cuenta bancaria del sindicato.

Sí confirmó Mallada, en cambio, que al menos entre 1989 y 2001, las dietas que le correspondían a los miembros del SOMA en el comité intercentros se abonaron directamente en cheques nominativos a nombre de José Ángel Fernández Villa, que en ese periodo supusieron un total de «243.462,46 euros», explicó. En todos los casos, dichos pagos se anotaron en el asiento contable de Hunosa como abonos a la organización sindical. Preguntado por a quién le entregaba dichos cheques, Tejuca indicó que «se lo daba a Villa. ¿A quién se lo iba a dar, a un conserje?». Secades añadió que el comité intercentros pasó, en 2006, de los 13 miembros anteriores (con dos o tres asesores por sindicato y cinco grupos de trabajo) a nueve miembros y también dos o tres asesores.

Actualmente, según indicó Mallada, «no se hace ninguna aportación a los sindicatos. Los únicos pagos fueron los relacionados con la mesa negociadora del Plan de Empresa y el convenio colectivo», reuniones que tuvieron lugar en Oviedo, en vez de en Madrid, como ocurría en los mandatos anteriores.

Otro aspecto interesante que aportó la comparecencia de Mallada fue una aproximación al estado de salud de José Ángel Fernández Villa. La presidenta de Hunosa, a preguntas de UPyD, indicó que coincidió con el sindicalista en reuniones del consejo de administración de Hunosa «en nueve ocasiones. Dos como consejera nombrada por la Junta General y siete como presidenta», de los que cuatro tuvieron lugar en 2014, el último de ellos «en junio». Ignacio Prendes, presidente de la comisión y representante de UPyD, le preguntó entonces si en esa reunión «notó si Villa era una persona seriamente afectada, o demenciada», a lo que Mallada sentenció: «Su comportamiento fue igual que desde que lo conozco personalmente, desde 2011». Apenas cinco meses después de esa reunión del consejo de administración, la familia de Villa presentó ante la Junta General un diagnóstico de «síndrome confusional» para justificar su inasistencia a la convocatoria de la comisión de Economía en la que los diputados quisieron recibir una primera explicación sobre el origen de la fortuna del sindicalista.

En todo caso, los cobros por la asistencia a dichos consejos de administración no serían en ningún caso el origen de una fortuna no declarada a Hacienda, puesto que Hunosa siempre los hizo mediante transferencia. En tiempos de Tejuca, dichas reuniones eran «once al año y a veces una extraordinaria», y las dietas por cada asistencia rondaban las «100.000 pesetas netas». Con Mallada, las reuniones fueron algunas menos cada año.

«Presencias curiosas»

La selección de personal para Hunosa y para las empresas participadas por SADIM (firma con capital íntegro de Hunosa para la diversificación empresarial) centró también parte de las intervenciones. José Luis Marrón, de cuya comparecencia se esperaba entre los parlamentarios de la oposición más beligerancia con Villa, aclaró que él nunca se ocupó de firmar los cheques de Villa y dejó caer que «donde explotaban las tensiones en Hunosa era en Presidencia y en Recursos Humanos», a la cual «muchas personas del sindicato de Villa eran asiduas».

En una línea similar, Secades negó haber oído el rumor de que la empresa de diversificación Hunosa-CABE seleccionase los empleados para las firmas participadas por SADIM, pero también colocó ahí una carga de profundidad: «Es verdad que en algunas empresas detectamos alguna presencia curiosa», a la que no quiso poner nombre y apellidos. Eso sí, a pregunta del PP, y en relación con este asunto, Secades tiró de ironía: «Si encontrasen a uno de mis hijos en alguna empresa de estas, les llamaría la atención. Pero es verdad que mis hijos también tienen derecho a concurrir a una selección de personal». Tejuca, que presidió Hunosa en una época con más personal, admitió que los sindicatos intervenían en la calificación de los aspirantes, pero aclaró que él no permitió excesos como el de intentar que personas no aptas para entrar al pozo «se contratasen como ordenanzas. De esos me sobraban». «Las contrataciones dependían de la empresa, total y absolutamente», añadió.

Pero Tejuca, que recordó que «a mí me nombró el presidente Aznar», tuvo una maquiavélica forma de recordarle, en particular a los diputados socialistas, el peso que tuvo Villa ya no en Hunosa, sino en la vida política asturiana, al preguntar «¿quién puso un presidente del Principado que no fuese el que quería Villa?». Nadie gurgutó.

Eso sí, en sus palabras finales, Tejuca pidió agilidad a la comisión, para que Asturias «no esté a la altura de Cataluña, Andalucía o Bárcenas. Es peligroso, Asturias necesita inversores».