El PSOE quiere gobernar en minoría en el Principado y pactar en Oviedo y Gijón

Javier Fernández bromea con Jesús Gutiérrez durante la reunión. /
Javier Fernández bromea con Jesús Gutiérrez durante la reunión.

En la Junta Fernández buscará pactos concretos con Podemos e IU; en el plano local abre la puerta a que Somos, con Ana Taboada, y su partido, con José María Pérez, dirijan las dos grandes ciudades

ANDRÉS SUÁREZGijón

El PSOE ya ha hecho la digestión de los resultados electorales del domingo y tiene muy claro el camino a seguir ahora, tanto en el ámbito autonómico como en el local. El vencedor de los comicios y aspirante a la reelección como presidente del Principado, Javier Fernández, fue ayer muy preciso a la hora de desvelar sus planes. En clave regional, la intención es forjar un Gobierno monocolor, compuesto únicamente por socialistas, que pueda sacar adelante la legislatura a través de acuerdos concretos y puntuales con otros grupos, priorizando a Podemos e IU. En el plano municipal, el objetivo es que la izquierda se haga con aquellas alcaldías en las que la suma de sus fuerzas sirva para desalojar a la derecha del poder. Un planteamiento general que, sobre el terreno, implicaría que Somos, la marca local de Podemos, tomaría las riendas del ayuntamiento de Oviedo como fuerza más votada de la izquierda, mientras que el PSOE haría lo propio en Gijón.

Fernández compareció a última hora de la tarde en Oviedo, tras la reunión de la ejecutiva socialista en la que se hizo balance del dictamen de las urnas y ya con el escrutinio del voto emigrante cerrado, donde el PSOE también resultó vencedor. Salió a escena con rostro relajado, mostrando satisfacción con el resultado y con un plan trazado en la cabeza sobre la forma de conducir el escenario postelectoral. Los plazos apremian, sobre todo en el terreno local, teniendo en cuenta que los ayuntamientos se constituyen el 13 de junio.

El también secretario general socialista se movió en dos planos. En el primero, el regional, el que le afecta más directamente, aludió al clima de tremenda fragmentación para sustentar su convicción de que el único camino posible pasa por la conformación de un Ejecutivo de color íntegramente socialista que gestione el día a día a través de acuerdos puntuales -uno estable se da por descartado- con otras formaciones parlamentarias, buscando «la mayor estabilidad. ¿Con cuáles? Es «evidente» que la ciudadanía se ha inclinado hacia la izquierda en estos comicios, reflexionó, dando así a entender que sus preferencias van por Podemos e IU.

Los primeros pasos se darán el lunes, cuando Fernández comience una ronda inicial de contactos con los partidos que han obtenido representación en la Junta -de menor a mayor, así que Ciudadanos y Foro son los primeros en la lista- para trasladarles sus planteamientos de futuro y conocer sus impresiones. A partir de ahí, y ya en función de las «afinidades», comenzarán las conversaciones en profundidad. Previsiblemente, atendiendo a sus palabras, será entonces cuando Podemos e IU asuman el papel de actores principales.

Pero el líder socialista descartó que esa aproximación vaya a suponer un giro a la izquierda de un gabinete que él presida porque, razonó, el Gobierno que ha encabezado estos tres años «ya ha hecho una política de izquierdas» aunque condicionada, admitió de seguido, por el contexto de dificultades económicas en el que se ha tenido que mover y por los pactos que ha tenido que alcanzar -con el PP en el caso de los presupuestos de 2015, por ejemplo- al carecer de una mayoría estable. Pero con los datos del gasto social como aval, defendió lo hecho en el pasado y aseguró que esa política de izquierda seguirá siendo la pauta en el futuro.

«Planteamientos sensatos»

Aunque sobre el escenario esbozado por Fernández sobrevuelan algunas incertidumbres. La primera, la forma de interactuar con Podemos, una organización de nuevo cuño que ha entrado en escena con un discurso muy crítico con los partidos tradicionales. «Supongo que serán partidarios de encontrar algún acuerdo, déjenme explorarlo», indicó al ser preguntado a ese respecto, partidario de propiciar «planteamientos sensatos en un espacio progresista». Sí admitió que algunas de las declaraciones de sus dirigentes en la noche electoral, afirmando que en adelante «habrá menos delincuentes» en la Junta General, no favorece una relación cordial. «Eso influye y no genera empatía, lo hace difícil», agregó.

Lo que en modo alguno contempla el PSOE es esa posibilidad planteada por Esperanza Aguirre de aglutinar a los dos grandes partidos en un 'frente antiPodemos'. Un «giro extraño», un movimiento «a la desesperada», una tesis «inviable», objetó, recordando que en Asturias la dirección popular parece decantarse por otra opción distinta puesto que Mercedes Fernández ha anunciado que presentará candidatura a la investidura y optará a ser presidenta regional.

Ya en clave local, Javier Fernández fue más cauto pero suficientemente explícito para que se le entendiera. Cauto porque remarcó que a la hora de buscar pactos para los ayuntamientos habrá que tener en cuenta tanto el criterio que marque el comité federal -se reúne el sábado- como el de la propia cúpula regional y la autonomía de que gozan las agrupaciones municipales. Y explícito porque adelantó la tesis de la dirección que encabeza de «procurar, allí donde haya una mayoría de izquierdas, que no gobierne la derecha». Faltaría ver, en cada caso, «cómo se puede concretar» esa filosofía general.

Las dos joyas de la corona que están en juego son Oviedo y Gijón. Atendiendo al criterio general establecido por Fernández, que ayer adelantó este periódico, la candidata de Somos, Ana Taboada, sería alcaldesa de la capital con el visto bueno de los socialistas, que, a la inversa, recuperarían uno de sus históricos bastiones municipales a través de José María Pérez, avalado por la marca local de Podemos. Pero el líder socialista no quiso entrar ya en tantas concreciones «para no hipotecar la autonomía de las agrupaciones», adujo. Aunque ambos escenarios, el ovetense y el gijonés, estarán inevitablemente vinculados.