Javier Fernández renueva medio Gobierno con personas afines al aparato del PSOE

Javier Fernández. /
Javier Fernández.

Dolores Carcedo se perfila como peso pesado de un Ejecutivo en el que se mantienen Guillermo Martínez, María Jesús Álvarez y Belén Fernández

OCTAVIO VILLA GIJÓN.

Renovar para mantener el control, aun cuando el Gobierno se sustenta en la Junta General en los 14 diputados socialistas y el apoyo de los cinco de IU, bien entendido que para la investidura. El presidente del Principado dio fin ayer a todos los rumores sobre la composición del Ejecutivo con el que iniciará su segunda legislatura con cuatro cambios, pero escasas sorpresas, y con un refuerzo, si cabe, de la afinidad de sus componentes al aparato de la Federación Socialista Asturiana.

La única sorpresa relativa pasa por la incorporación del académico de la Llingua Genaro Alonso Megido, presidente de la Asociación de Inspectores de Educación de Asturias, como consejero de Educación y Cultura. Lo que parece, cuando menos, una concesión a Izquierda Unida fue saludado ayer por la coalición con el recordatorio de su reclamación de que la política lingüística, en lo tocante a la promoción del asturiano, sea elevada del rango de dirección general al de viceconsejería. Pero aún falta para conocer los segundos niveles del Gobierno. Desaparece el deporte de la denominación de la consejería, de forma significativa.

Con la marcha de Ana González de la consejería de Educación, Cultura y Deporte, por otro lado, Fernández da cumplimiento tanto a la petición de IU de cambiar no solo políticas, sino personas en las consejerías que más conflictividad han generado durante la primera legislatura de Javier Fernández como presidente del Principado.

Dos de los otros tres consejeros nuevos son de los que se venía hablando y que este periódico adelantó, Francisco Blanco para la renombrada Consejería de Empleo, Industria y Turismo (dando el relevo a Graciano Torre, hasta ahora titular de Economía y Empleo, cargo que ejerció durante trece años y en el que debutó durante el periodo de Vicente Álvarez Areces al frente del Gobierno regional) y la exalcaldesa de Avilés, Pilar Varela, al frente de Servicios y Derechos Sociales. Se trata, ésta última, de una decisión muy relevante. En primer lugar, porque sitúa al frente de una materia tan sensible como los servicios sociales a la exalcaldesa de Avilés, de probada capacidad de gestión, a la que se le atribuye mucha sensibilidad para con los grupos sociales en riesgo. Se trata de una persona de entidad en el seno de la FSA, lo que ayer mismo le valió críticas en el sentido de que, aunque sea una debutante en el Gobierno, no deja de suponer un punto de continuidad. En segundo lugar, la decisión es relevante porque se le da más peso, al menos en la denominación de la consejería, a los derechos sociales, que aunque en genérico le resultan especialmente queridos a IU. Con todo, desaparecen las políticas de vivienda de las denominaciones oficiales de las consejerías.

También la presencia de Francisco Blanco en el Gobierno supone un refuerzo del aparato de la FSA en el Ejecutivo. No en vano, Blanco fue el encargado de coordinar y redactar el programa electoral que Javier Fernández defendió durante la campaña de los últimos comicios autonómicos, lo que le situó entre los primeros puestos de las quinielas desde el principio.

El relevo de Graciano Torre como consejero, que a sus trece años como consejero suma otros diez como alcalde de San Martín del Rey Aurelio y como presidente de la Federación Asturiana de Concejos, no deja de ser relevante también como indicativo del relevo generacional que la FSA parece obligada a empezar a diseñar. No se trata sólo de que los dirigentes de la federación vayan haciéndose mayores, sino que dentro del partido hay voces que tienen claro que haber obtenido 14 diputados en las pasadas elecciones y los peores resultados de la historia de la autonomía son síntomas de que hay que afrontar una renovación de estructuras en las que perfiles como el de Francisco Blanco pueden tener mucho que decir.

Y si el nuevo consejero de Empleo, Industria y Turismo era uno de los fijos en todas las especulaciones que se vinieron haciendo las últimas semanas, en el Gobierno de Javier Fernández hay otra persona que se perfila como un peso pesado tanto en labores ejecutivas como orgánicas. Se trata de Dolores Carcedo, que seguirá otra legislatura al frente de la Consejería de Hacienda y Sector Público. De Carcedo destacan hasta los partidos de la oposición que ha hecho una gran labor al frente de las cuentas del Principado, aunque ese aparente elogio pueda verse como un dardo envenenado, dadas las críticas generalizadas entre las formaciones de la oposición al exceso de celo del Gobierno de Fernández respecto al límite de déficit establecido por el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

Pero también, y muy significativamente, de Carcedo subrayan en la Junta General tanto los correligionarios como los miembros de otras formaciones que se trata de una persona dialogante con la que es posible llegar a entendimientos y acuerdos.

Sanidad costó trabajo

No fue la Consejería de Educación la única conflictiva. Aún más lo fue durante la pasada legislatura la de Sanidad. El relevo parecía cantado, exigido tanto por la oposición a coro como por los sindicatos sanitarios y la propia coalición de IU. El problema que, según estas fuentes, se encontró el presidente del Principado y que fue dilatando el proceso de confección del Gobierno es que, aunque se barajaban varios nombres, había poca predisposición entre los candidatos a asumir una responsabilidad que sitúa a su titular en el centro de los objetivos y en muchas dianas.

Finalmente, el designado fue Francisco del Busto, que a su actual cargo de director gerente del Área Sanitaria VIII-Valle del Nalón suma el haber sido coordinador del servicio de Urgencias del HUCA y, de 2003 a 2007, director general de atención sanitaria del SESPA. Y forma parte de la comisión sectorial de Sanidad de la FSA, lo que supone un refuerzo del factor político.

Entre los desafíos de gestión que deberá afrontar Del Busto está la consolidación del nuevo HUCA y, probablemente, la modificación del mapa de áreas sanitarias de la región para optimizar los recursos.

Continuidad conflictiva

No gustó a IU que Belén Fernández siga al frente de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, en particular por la tercera parte de la denominación de la consejería. Está por ver el nivel de conflictividad que esto supondrá entre el PSOE e IU, pero el día que se anunció el acuerdo entre ambas, la coalición subrayó que la incineradora de Serín no se construiría, y también reclamó que se disgregasen las responsabilidades de Infraestructuras de la protección del Medio Ambiente, para el que exige un tratamiento específico.

Pero Belén Fernández tiene entidad en el partido, al igual que María Jesús Álvarez, que seguirá al frente de Desarrollo Rural y Recursos Naturales (antes Agroganadería y Recursos Autóctonos), y el portavoz del Gobierno, Guillermo Martínez, que ahora suma a su responsabilidad al frente de Presidencia el añadido de Participación Ciudadana, todo un guiño a la tercera pata de las prioridades marcadas por el propio Javier Fernández durante su discurso de toma de posesión, la regeneración de la actividad política. Queda por ver si a IU le resulta suficiente la renovación. Ayer, para el ámbito de la regeneración democrática, apuntó que hubiera preferido a un independiente.

 

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