Rajoy advierte a Mas de que ni los escaños ni los votos le servirán para declarar la independencia

Mariano Rajoy. /
Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno aboga por buscar una mayoría alternativa en caso de que Juntos por el Sí sea la lista más votada

NURIA VEGAMadrid

El presidente del Gobierno ha advertido al líder de la Generalitat, Artur Mas, de que ni los votos ni los escaños que obtenga el domingo Juntos por el Sí serán suficientes para declarar la independencia, una "operación ilegal". Mariano Rajoy ha reiterado su intención de acudir al Tribunal Constitucional en caso de un movimiento unilateral de los secesionistas que, a su juicio, sólo traerá a Cataluña "inestabilidad, tensión y más problemas".

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El Gobierno está preparado para actuar una vez se celebren las elecciones del 27 de septiembre en Cataluña, pero también el PP. En una entrevista en Onda Cero, Rajoy se ha mostrado partidario de que el día después de los comicios los populares traten de pactar con el resto de fuerzas constitucionalistas para impedir que gobiernen quienes abogan por la secesión. Esta es su excepción a la regla autoimpuesta de que siempre ha de gobernar la lista más votada. "Si fuera posible construir una alternativa frente a quien quiere liquidar España, sería algo muy sensato y razonable", ha insistido.

El jefe del Ejecutivo y los populares se volcarán en explicar en los próximos días las consecuencias de la ruptura entre Cataluña y España, aunque el presidente no quiere entrar en "disquisiciones" sobre si los catalanes conservarían, por ley, la nacionalidad española. En los efectos de la independencia se centrará mañana el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, en su debate televisado con el líder de Esquerra, Oriol Junqueras. Un cara a cara que ha provocado malestar en las filas populares por considerarlo poco apropiado. Rajoy ha querido desentenderse de la autorización para que un ministro se enfrente al número cinco de una candidatura y ha conferido al director de la campaña del PP en Cataluña, Jordi Cornet, la capacidad plena para adoptar estas decisiones. "Yo soy el presidente del Gobierno, no estoy en la dirección de la campaña en Cataluña", se ha desvinculado.

En una entrevista tensa, Rajoy ha subrayado, además, las consecuencias de que en su día, en 2006, el PP recogiera firmas contra el nuevo Estatuto de Cataluña, algo que muchos "no entendieron" según su candidato a la Generalitat, Xavier García Albiol. "Comprenderá que todo eso tiene un sentido muy relativo, porque después de la recogida de firmas, el PP tuvo en Cataluña el mejor resultado de su historia, lisa y llanamente el mejor resultado", ha concluido.

El presidente se resiste a concretar los errores que ha podido cometer en un proceso en el que más que diálogo con Mas, a su entender "hubo muchos monólogos" por parte del líder de Convergencia. "Todo el mundo comete errores, usted también y todos los que estamos aquí, pero lo importante es el futuro, de los errores aprende el que es capaz de reconocerlos, y mi partido y yo estamos en este momento en una posición que creemos que no es un error, defender la unidad de España y la ley", ha reiterado Rajoy.

De nuevo Bárcenas

El jefe del Ejecutivo también ha ubicado en el pasado las "equivocaciones" que el PP cometió ante escándalos de corrupción como el caso que afecta a su extesorero, Luis Bárcenas. Entiende que ya se explicó en todos "los foros" necesarios, e incluso en el Parlamento, y garantiza que hará "lo imposible" por que "estos acontecimientos no se vuelvan a repetir".

La Seguridad Social ha abierto expediente al partido por las cotizaciones vinculadas a Bárcenas en un periodo en el que ya no prestaba servicios en la formación. El presidente ha asegurado desconocer por qué se siguió cotizando por un trabajador despedido. "No lo sé -ha zanjado-, si la Seguridad Social nos ha puesto esa sanción, pues supongo que la pagaremos y punto".

De la misma manera, ha respondido tajante al ser cuestionado por el tribunal que juzgará el 'caso Gürtel' y por la presencia en el mismo de magistrados como Enrique López, avalado en su día por el PP. "Esas decisiones a mí no me corresponden, pero es como si un fiscal general del Estado está en la sala segunda del Supremo y opina sobre temas que pueden afectar a otro partido, o como si en la Audiencia Nacional hubiera un juez que hubiera sido director general con un determinado Gobierno", ha señalado antes de admitir que también a Baltasar Garzón se le recordaba su antiguo vínculo al PSOE.