El AVE y la minería, campo de batalla de las elecciones generales en Asturias

Javier Fernández y Mariano Rajoy se saludan durante la inauguración del último tramo de la autovía del Cantábrico en Asturias. /
Javier Fernández y Mariano Rajoy se saludan durante la inauguración del último tramo de la autovía del Cantábrico en Asturias.

El anuncio del Gobierno de ayudas a las cuencas, tras una legislatura de recortes al carbón, y la falta de plazos para la variante de Pajares abren la carrera hacia las urnas

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Unas elecciones generales tienen un componente eminentemente nacional. El próximo 20 de diciembre se juzga la gestión económica del Gobierno y las alternativas que propone la oposición, los casos de corrupción más candentes y la actitud de los partidos ante los mismos... Pero, siendo eso cierto, también lo es que existe una derivada regional que tiene una importante influencia sobre el voto de los ciudadanos. En Asturias, además, esa variable propia es muy marcada porque hay cuestiones que resultan decisivas para el porvenir de la comunidad cuya gestión está en manos del Ejecutivo central. Las infraestructuras y la minería son dos buenos ejemplos y algunos episodios vividos en los últimos días evidencian que en la precampaña que ya está lanzada tanto el futuro del AVE como las políticas de apoyo a las comarcas del carbón van a jugar un papel capital. Y, sobre ambas cuestiones, todos los actores en liza tienen muchas cosas que decir. Y algunos, muchas que callar.

El caso de la alta velocidad ferroviaria es el paradigma del bucle en que en ciertos aspectos se ha convertido la política asturiana. Son varios los presidentes que han pasado ya por La Moncloa -Aznar, Zapatero y ahora Rajoy- con responsabilidades sobre un proyecto faraónico, con la variante de Pajares como eje principal, sin que la infraestructura en cuestión haya conseguido ponerse en funcionamiento. El AVE ha llegado ya hasta León pero sigue siendo una incógnita cuándo transitarán los trenes bajo la cordillera para desembocar en Lena. El actual Gobierno del PP prometió que uno de los túneles abriría ya este año -el segundo sigue en el limbo después de un rosario de problemas técnicos- pero parece muy dudoso que ese anuncio se cumpla. Y eso da mucha munición política.

«El AVE está al caer», dijo recientemente la presidenta del PP asturiano, Mercedes Fernández, al ser preguntada al respecto, aunque sin apuntar datos más concretos. «Lo que cae es la credibilidad del Gobierno y del Partido Popular», le replicó poco después el portavoz del Ejecutivo regional, Guillermo Martínez, en medio de un torbellino de acusaciones y reproches entre ambas administraciones y entre los partidos que las soportan. Lo cierto es que la posición de ambos grupos en relación con este tema es bastante delicada. En el caso de los socialistas, porque estuvieron ocho años en La Moncloa con Zapatero al frente y no fueron capaces de rematar la infraestructura. En el de los populares, porque tras una legislatura al mando, y pese a los plazos comprometidos, con 2015 como última fecha, tampoco parece que vayan a conseguirlo.

El lastre que arrastran las dos grandes organizaciones políticas da margen a los minoritarios para buscar su hueco. Así lo hizo Izquierda Unida, que el pasado viernes consiguió que la Junta General del Principado aprobase una iniciativa parlamentaria en la que se reclama al Gobierno central que abra la variante antes de final de año. El movimiento tiene más de gesto político que de otra cosa, porque en la Cámara asturiana es mayoritario el criterio de que hasta 2016, o incluso 2017 para los más pesimistas, los trenes no cruzarán bajo el Pajares.

El asunto de la minería también tiene su miga, sobre todo después del sorprendente anuncio del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de crear una mesa de trabajo para abordar el futuro de las comarcas mineras, inyectando fondos adicionales para su reactivación. La propuesta tiene mucho que ver con el temor que cunde en las filas populares a que el desgaste sufrido en las autonómicas y locales en las cuencas, tanto en su vertiente asturiana como en la leonesa, se acentúe en las generales de diciembre. La cuestión es si esta enmienda a la política ejecutada en estos años, con duros recortes de las partidas dedicadas al carbón, tijeretazo a los fondos mineros incluido, será vista como algo creíble por la ciudadanía o si se interpretará como un movimiento puramente táctico, electoral.

Sobre esto se debatirá mucho durante las semanas que restan hasta el 20-D, pero el giro de Rajoy ha dado margen al PSOE y al Gobierno asturiano para echar en cara al presidente su gestión en estos años. Hay deudas pendientes con cargo a los fondos mineros de hasta 334 millones, 213 de ellos con sentencia judicial de por medio, y los socialistas emplazan al PP a ejecutar esos compromisos antes de adquirir otros nuevos. En este escenario queda en una posición comprometida Mercedes Fernández, a quien desde el Principado se reclama un día sí y otro también que mueva ficha en defensa de los intereses de la región, dejando a un lado el criterio partidista.