El SOMA-UGT transfirió a Villa de forma periódica y durante años fondos sin justificar

El SOMA-UGT transfirió a Villa de forma periódica y durante años fondos sin justificar

Postigo admitió ayer en el juzgado la existencia de estos pagos y dijo que eran para compensar el hecho de que el líder del sindicato dejara de ser senador autonómico

ANA MORIYÓN OVIEDO.

José Ángel Fernández Villa recibió presuntamente transferencias periódicas en su cuenta personal procedentes del SOMA-UGT, entidad con personalidad jurídica pero sin actividad sindical desde 1994. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil considera, según adelantó EL COMERCIO ayer, que el SOMA-UGT era usado por el exdirigente sindical como «pantalla para lucrarse», al estar fuera del control de UGT Asturias y Madrid. Testigos confirman que existen ingresos periódicos de «unos 800 euros», bajo el concepto de «pago de la letra del coche», que se realizaron durante años a través de unas «cuentas enlace» creadas por el tesorero de la entidad, Juan Luis Cigales, para transferir cantidades de dinero del SOMA-UGT -supuestamente vinculadas a las dietas del comité intercentros- a cuentas de Villa. Así lo explica Constantino Suárez Ordiz, en su día informático en el sindicato y actualmente secretario de administración del SOMA-Fitag-UGT, en su declaración ante la UCO. Su testimonio fue ratificado ayer, en el juzgado de instrucción número 2 de Oviedo, por José Antonio Postigo, expresidente del Montepío de la Minería. Postigo, que acudió a declarar en calidad de testigo en el caso de la denuncia interpuesta por el sindicato minero contra José Ángel Fernández Villa y Pedro Castillejo, acusados de apropiación indebida, no sólo reconoció el pago por parte del SOMA-UGT a Villa de una cuantía periódica para el abono de dos todoterrenos marca Mitsubishi, sino que, incluso, admitió que estos pagos se prolongaron en el tiempo después de que se liquidaran los dos automóviles. Era, según sus propias palabras, una manera de «compensar» al exlíder sindical su «decisión de abandonar el cargo de senador autonómico».

Las comparecencias celebradas ayer en el juzgado de instrucción número dos de Oviedo aportaron algo más de luz sobre el modus operandi que, según determina la Guardia Civil, llevó a cabo quien fuera secretario general de la organización durante más de tres décadas «para obtener lucro personal».

El informe de la UCO concluye que Villa usaba la figura jurídica del SOMA-UGT «como pantalla para lucrarse» y que, a través de esta organización, se habría apropiado ilícitamente de 541.057 euros procedentes de la empresa pública Hunosa. Fernández Villa habría utilizado el SOMA-UGT, según la UCO, para desviar fondos procedentes de la empresa pública, primero a través del cobro y apropiación de los cheques nominativos expedidos para el pago de las dietas de los miembros del comité intercentros y, a partir de 2001, cuando Hunosa dejó de emitir dichos cheques, a través de las transferencias a las cuentas del SOMA-UGT, ajenas a cualquier control y auditoría por parte del sindicato UGT Asturias y Madrid, y sobre las que Villa tenía un «control absoluto», según apuntan los investigadores.

María Carmen Blanco, quien fuera secretaria de Villa durante tres décadas y llamada también a declarar en calidad de testigo por la titular del juzgado ovetense, ratificó ayer el testimonio que ofreció a los agentes de la Guardia Civil. Explicó que, mensualmente y durante años, Villa le daba su DNI físico para cobrar en su nombre cheques nominativos que, según la versión del entonces secretario general, «era su sueldo del consejo de administración de Hunosa». Villa le pedía «discreción» lo que, a juzgar por los investigadores, no hace más que confirmar el «claro propósito de ocultar su verdadero ánimo de lucrarse».

También pasó ayer por el juzgado Aquilino Ronderos, exsecretario de administración del SOMA-Fitag-UGT, quien, igualmente, ratificó el testimonio que en su día realizó ante los agentes de la UCO. Ronderos confirmó que él mismo abonaba en metálico las dietas a los miembros del comité intercentros, con cuantías que previamente retiraba de una cuenta a nombre de SOMA-Fitag-UGT, «nutrida de dinero recibido de las cuotas de los afiliados» y en la que, puntualiza, Hunosa «no aportaba cantidad ninguna para el pago de las mencionadas dietas».

No se habló durante las comparecencias, sin embargo, de otros ingresos recibidos por el sindicato con cargo a Hunosa, como aquellos relacionados con el pago de las cuotas de afiliación de sus trabajadores a través de descuentos en sus nóminas. Estos pagos se habrían realizado, hasta 1999, a través de la emisión de cheques (4,3 millones entre 1989 y 1999) y, posteriormente, mediante transferencias bancarias (5,2 millones entre 1999 y 2014). Según el testimonio de Aquilino Ronderos, tanto los cheques como los ingresos fueron abonados a las cuentas de SOMA-Fitag-UGT. Sin embargo, según recoge el informe de la UCO, este extremo no se ha podido comprobar al no quedar constancia en esta cuenta de los movimientos anteriores a 2005. Los investigadores siembran dudas especialmente en lo relativo al primer periodo.