«No estaba en nuestro control, pero eso no quita que sea muy lamentable»

Justo Rodríguez Braga. /
Justo Rodríguez Braga.

A. MORIYÓN OVIEDO.

Que las presuntas actuaciones ilícitas cometidas por José Ángel Fernández Villa para su enriquecimiento personal hubieran estado perpetradas en el seno de la organización primitiva SOMA-UGT y, por lo tanto, al margen del control de UGT, no es consuelo para el máximo dirigente regional de esta organización. «No estaba en nuestro control, pero eso no quita para que sea altamente lamentable. Las siglas de UGT, al final, son las siglas de UGT», declaró ayer el secretario general de este sindicato en Asturias, Justo Rodríguez Braga.

La Guardia Civil sostiene, tal y como adelantó EL COMERCIO, que el exlíder minero utilizaba la persona jurídica SOMA-UGT (sin actividad sindical desde 1994) como «pantalla para lucrarse», precisamente porque se escapaba del control de la organización regional y nacional de UGT y, por lo tanto, porque tenía «control absoluto». Braga entiende que estas irregularidades, independientemente de dónde se cometieron, son motivo de «vergüenza, decepción y pena» por parte de la central que encabeza. Dicho esto, y dejando claro que es la federación SOMA-Fitag-UGT la que debe tomar, y ha tomado, las medidas oportunas para esclarecer este asunto, UGT se reserva el derecho de exigir en el futuro que se restituyan los fondos desviados.

En estos momentos se instruye la denuncia por apropiación indebida interpuesta por el sindicato minero contra José Ángel Fernández Villa y el expresidente del Infide, Pedro Castillejo, a quienes reclaman 360.000 y 68.000 euros, respectivamente. Una vez resuelto el proceso judicial que se instruye en el juzgado de instrucción número dos de Oviedo, UGT estudiará las medidas a adoptar para que se depuren responsabilidades con respecto al menoscabo sufrido por esta organización.

La Guardia Civil concluye, tras la recopilación de varios testimonios y el análisis de la contabilidad del sindicato y de Hunosa, que al menos los ingresos que la empresa pública realizaba por el pago de las dietas por asistencia a los comités intercentros no fueron recibidos por la entidad que debería haber sido destinataria, el SOMA-Fitag-UGT. Acabaron, por contra, en manos (a través de cheques nominativos) de Fernández Villa y, desde 2001, a través de transferencias, en cuentas bancarias de SOMA-UGT, ente controlado por el exlíder sindical. Esto supondría un menoscabo para la federación SOMA-Fitag-UGT de 541.057 euros, según el informe policial.

Además, queda por comprobar el destino final de los pagos de las cuotas de afiliación de los trabajadores de Hunosa. Concretamente, 4,3 millones que la empresa pública abonó entre 1989 y 1999 al sindicato mediante cheques, y otros 5,2 que ingresó por transferencia a partir de aquella fecha y hasta 2014.

Pese a las presuntas irregularidades cometidas en el seno del SOMA-UGT, por la opacidad de sus cuentas, Braga aprueba que el sindicato minero hubiera mantenido su propia personalidad jurídica y su autonomía tras la fusión con Fitag, por «respeto a su tradición y sus valores» y como fórmula para conservar su patrimonio histórico.